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miércoles, 24 de octubre de 2012

Metáfora tercermundista

por Mariano Rovatti 

La Fragata ARA Libertad fue construida en el Astillero Río Santiago en 1963, para completar la formación profesional de los marinos de  la Armada Argentina, integrándolos a la vida en el mar, auxiliando a la política exterior del país, representándolo en los puertos en que recala, difundiendo la realidad geográfica, cultural y productiva de la nación. Con el actual, llevaba 43 viajes de instrucción realizados, visitando 60 países y más de 400 puertos extranjeros. 


El viaje de instrucción 2012 había comenzado el 2 de junio, zarpando desde Buenos Aires, y se preveía pasar por los puertos de La Guaira, Lisboa, Cádiz, Casablanca, Dakar, Luanda, Ciudad del Cabo y Río de Janeiro, entre otros. Pero se halla retenida por orden judicial en Tema, Ghana, desde el 2 de octubre. La Corte Superior de Ghana determinó que la tripulación y los funcionarios tienen  prohibido mover la Fragata sin una nueva orden de esta corte.
La medida cautelar se origina en un planteo realizado por uno de los llamados fondos buitres, el  NML Capital Ltd.. El mismo intenta hacer efectivo el pago ordenando por los tribunales de Nueva York, por U$S 370 millones, fallo desoído por el Estado argentino.
La deuda se originó en bonos defolteados por la Argentina en 2001, y cuyos tenedores no aceptaron las ofertas realizadas por el gobierno nacional en 2005, siendo ministro Roberto Lavagna, y en 2010, con la gestión de Amado Boudou.
Esos bonos fueron emitidos tras las sucesivas crisis financieras vividas por el país desde finales de los noventa y que generó el colapso del 2001, sobre todo en el tramo final previo, que incluyó el megacanje de deuda de 2001 promovido por Domingo Cavallo, tras el fracaso del blindaje y la caída de José Luis Machinea y el breve paso de Ricardo López Murphy, durante la presidencia de Fernando de la Rúa.
Los acreedores particulares fueron vendiendo a precios muy bajos (por debajo del 20% del valor nominal) sus bonos a los llamados fondos buitre que litigaron en los Tribunales neyorquinos obteniendo sentencias favorables. El problema que encontraron fue cómo ejecutar ese derecho, ya que no es fácil embargar bienes de los Estados Nacionales. Recientemente, Suiza rechazó una pretensión similar sobre la cuenta del Estado argentino en el Banco de Reglamentos Internacionales de Basilea, donde se hallan depositadas las reservas en dólares del país.
Ya desde hace algunos años, que se sabía que tanto la Fragata Libertad como cualquier otro bien del Estado argentino que se desplace por el mundo corría riesgos. Incluso, algunos funcionarios de la Cancilleríoa alertaron sobre los mismos. Por ello, el actual episodio genera una carnicería puertas adentro del gobierno.
La ruta del XLIII viaje de instrucción de la Fragata Libertad había sido diseñada por los ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa. Por el conflicto, dentro de las FF.AA., perdieron sus puestos Lourdes Puente de López Llovet, (Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar), el Alte. Carlos Alberto Paz, (jefe de la Armada),  el alte. Luis María González Day, y el cdro. de marina Alfredo Blanco.
Los funcionarios  argentinos enviados para destrabar el conflicto Alfredo Forti (del Ministerio de Defensa)  y Eduardo Zuaín (de Relaciones Exteriores) fracasaron en su cometido. Pese a obtener buena respuesta del gobierno, la justicia ghanesa ratificó la medida.
El gobierno argentino aparece solo, desorientado y sin respuestas sólidas frente a esta crisis. La presidenta Cristina Fernández bramó se quedarán con la Fragata pero no con la dignidad nacional, y ordenó la evacuación del navío. Ambas actitudes implican una tácita resignación a que el buque escuela se ha perdido a manos de los acreedores.
El canciller Héctor Timerman fue a pedir auxilio a la ONU invocando supuestas violaciones a los derechos humanos y a los tratados internacionales, satanizando a los fondos buitres. Pero no obtuvo más que ser escuchado por los funcionarios internacionales.
Sin entrar a analizar tecnicismos jurídicos, para el mundo de la política y los negocios, la Argentina no es la víctima de la situación, sino la causante. Nuestro país llega a este triste estado como eslabón final de una cadena que incluye déficit fiscal crónico, endeudamiento desesperado, cesación unilateral de pagos e incumplimiento de sentencias. Es obvio que nuestro país se halle solo, abandonado a su suerte. Ningún país del mundo se ha solidarizado con la Argentina, ni siquiera sus aliados habituales.
Este episodio tercermundista configura una metáfora de la marcha sin rumbo del actual gobierno. En esta circunstancia, como en toda la gestión, la Argentina incumple compromisos, no reconoce la autoridad judicial, ignora la legislación, falsea los hechos, no asume responsabilidades, entrega el patrimonio nacional, maltrata a los militares y actúa con imprevisión, amateurismo  y desconocimiento de la realidad. 

sábado, 22 de septiembre de 2012

La reforma política china

por Ricardo Auer 

El primer ministro chino, Wen Jiabao es considerado un ejemplo de político reformista. Sus últimas ideas parecen ser un sano consejo para la nueva generación de líderes que ocupará la cúpula del Partido Comunista Chino (PCCh)  en Octubre 2012. Wen ha indicado que Beijing tiene que acometer reformas políticas de forma "urgente" si quiere profundizar los logros obtenidos en las tres últimas décadas y evitar el caos. 


Wen evocó últimamente el fantasma de la Revolución Cultural. "La reforma ha alcanzado una fase crítica. Sin el éxito de la reforma política, no es posible llevar a cabo reformas económicas. Los logros que hemos alcanzado podrían perderse (...), nuevos problemas que han surgido en la sociedad china no serán resueltos y podría volver a ocurrir una tragedia histórica como la “Revolución Cultural". La Revolución Cultural (1966-1976) fue un movimiento lanzado por Mao Zedong para reavivar el espíritu revolucionario y deshacerse de sus rivales políticos. Fue un periodo de caos y brutalidad, cuyo recuerdo aún persigue a una buena parte de la población china.
 "El desarrollo de la economía ha causado una distribución injusta de la riqueza, la pérdida de credibilidad, corrupción y otros problemas. Para resolverlos, es necesario adoptar, no solo reformas económicas sino políticas, especialmente reformas del partido y del sistema de liderazgo del Estado". “Las reformas deben adaptarse a las particulares circunstancias nacionales chinas y deben ser llevadas a cabo "paso a paso" y de forma ordenada.
 El PCCh continúa bien anclado en el poder y no está dispuesto a que nada ponga en peligro el sistema de partido único. Los líderes chinos definen a menudo la reforma política como el incremento la democracia "primero dentro del partido, y luego introducirla más allá del partido". Wen ha dicho que es preciso trabajar en tres áreas en particular: la igualdad social y la justicia (es decir, disminuir las tremendas disparidades que ha creado el proceso de apertura y reforma lanzado por Deng Xiaoping en diciembre de 1978); la defensa de la independencia de la Justicia y la lucha sin cuartel contra la corrupción, uno de los problemas que más descontento provoca en la población.
También ha sugerido que el PCCh tiene excesivo poder, lo cual interfiere en el trabajo del Gobierno, y ha reconocido que las injusticias sociales y legales están causando descontento en la gente.
 La sombra de Tiananmen
El 16 de mayo de 1989 en la céntrica Plaza de Tiananmen, frente al Gran Palacio del Pueblo (ex Imperial), el entonces secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh), Zhao Ziyang, y su ayudante Wen Jiabao se reunieron con los estudiantes que pedían una "reforma política". La misma no prosperó en aquel entonces, ya que dicha rebelión fue aplastada finalmente por los tanques en la madrugada del 4 de junio.
Una gigantesca brecha entre ricos y pobres, un descontento social galopante y la mayor conciencia política que da el bienestar económico, indujo, luego de 22 años, a que el 14 de marzo de 2012, Wen Jiabao realizara un llamamiento "urgente" a realizar cambios políticos para evitar una nueva Revolución Cultural, y así, enfrentar la corrupción y mitigar la desigual distribución de la riqueza. De esa forma ha intentado de algún modo, recuperar "con urgencia" el liderazgo del PCCh.

 Las demandas de Wen no son rupturistas, están solo un par de pasos por delante de lo que dice el conjunto de la dirección colegiada china, que conforman los nueve hombres que integren el Comité Permanente del Buró Político del PCCh, cuyo mandato expira en Octubre 2012. El avance es que el primer ministro se ha atrevido a poner el cascabel al gato y ha hablado abiertamente de "reforma política", término que Tiananmen convirtió en tabú.
 La crisis económica global ha exacerbado las tensiones sociales existentes en China al forzar al Gobierno a impulsar el consumo privado ante la reducción de las exportaciones. Esta mirada al mercado interior ha hecho aflorar con más dureza las enormes disparidades sociales creadas en un país que hace tres décadas estaba igualado en la pobreza. Los logros de China en los últimos 33 años son más que loables, pero con ellos han crecido hasta límites cada día más insoportables la corrupción, el nepotismo, las desigualdades sociales y los abusos de muchos de los 90 millones de miembros del PCCh.

Al mismo tiempo, la población china ha tomado una mayor conciencia de sus derechos y está más dispuesta a salir a la calle para defenderlos. Wen, como en su día hicieron los defenestrados secretarios generales del PCCh Hu Yaobang y Zhao Ziyang, se ha colocado al lado de quienes exigen justicia y claman en favor de una libertad de prensa que pueda poner coto a los abusos del poder. Con la lucidez y el valor que se adquieren cuando se acerca inexorablemente el final de un mandato, Wen ha querido advertir y aconsejar a la nueva generación de dirigentes que se hará cargo del destino de China que, si no se remedia, el descontento social se convertirá en un alud que puede destruir el PCCh.


martes, 26 de junio de 2012

Cayó Fernando Lugo

por Mariano Rovatti


El Congreso de Paraguay, a través de la sustanciación de un juicio político, decidió remover de su cargo a Fernando Lugo. La decisión fue tomada en la Cámara de Senadores por el voto de treinta y nueve de sus miembros contra cuatro votos negativos. Dos legisladores se hallaban ausentes. Previamente, en la Cámara de Diputados, la acusación había sido respaldada por setenta y cuatro votos contra uno

Esta claro que ni sus propios legisladores sostuvieron a Lugo. Tras la masacre de Curuguaty, en la que murieron 18 campesinos enfrentados a la policía, se acrecentó la soledad política del obispo-presidente, quien se hallaba distanciado de su vicepresidente y sucesor, Federico Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico.

Esta agrupación, junto a los partidos Colorado, UNACE, Patria Querida y Demócratico Progresista, acordaron la destitución del Presidente, por lo que el trámite del juicio político se trató de eso: un trámite. Pesó la decisión política por sobre las razones jurídicas.

De todos modos, en la acusación se incluyeron  diversas causales, además de la mencionada matanza de Curuguaty. Se menciona el acto político en el Comando de Ingeniería de las Fuerzas Armadas, cuando en 2009 se realizó una concentración política de jóvenes en el Comando de aquéllas y la invasión de las tierras de Ñacunday.

La Cámara de Diputados señaló a Lugo como el único responsable al actuar como instigador y facilitador de las recientes invasiones de tierras en la zona, cuestionando la actitud del Presidente, de abrir las puertas a los líderes de las invasiones como es el caso de José Rodríguez, Victoriano López, Eulalio López, entre otros, dando un mensaje claro a toda la ciudadanía sobre su incondicional apoyo a esos actos violentos.

También se le imputa a Lugo una seguridad descuidada, considerando que ha sido absolutamente incapaz de desarrollar una política y programas que tiendan a disminuir la creciente inseguridad ciudadana.

La caída de Lugo generó un encendido rechazo de los gobiernos de Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador, considerando a la acción como un golpe de Estado. Anunciaron que no reconocerán al nuevo gobierno, y la presidenta Dilma Russef propuso la expulsión de Paraguay del MERCOSUR y de la UNASUR. El resto del continente no se ha pronunciado.

Las voces de rechazo provienen del eje que integraba el mismo Lugo, y están marcadas más por lo ideológico que por los principios republicanos. Difícilmente, si el destituido hubiese sido el chileno Sebastián Piñera  o el colombiano Juan Manuel Santos, ese grupo de jefes de Estado hubiesen salido en su defensa.

La caída de Lugo se produce siguiendo el procedimiento seguido en la Constitución. Se puede cuestionar que todo fue muy rápido, y que faltaban diez meses para que el pueblo votase. Pero el juicio político es una institución tan republicana como las elecciones.

sábado, 16 de junio de 2012

La banda de los cuatro


por Roberto Alvarez

El problema de la falta de “normalidad” argentina es su dependencia de su modo de conducción gregaria, que ocurre en pueblos poco desarrollados, es decir adolescentes, que necesitan “una” figura de guía, de maestro, de ¨líder”, representados hoy en Argentina, por Cristina (oficialismo) vs. Lanata (oposición real). Qué pobreza la de Argentina!. Y no lo digo por ambas individualidades, sino por la pobreza del conjunto que no logra elaborar algo más complejo y de mejor nivel organizativo e institucional.

Todo régimen (de cualquier signo ideológico) tiende a corregirse a sí mismo; a aprender de sus errores; de mejorarse por competencia  externa o interna. Ésta norma es de más difícil ocurrencia cuando los grupos de poder financieros son demasiado dominantes o en aquellos dominados in extremo por una sola persona, un “intocable”, que suele relatar un combate contra aquellos.

Mao ZeDong ( Mao Tse Tung) tenía un prestigio inmenso en la China de 1963 pese a su fracaso de la política del “Gran Salto hacia Adelante”, pero contaba con apoyos sólidos en el Ejército. El mismo Mao inicia una nueva ofensiva de política interna, en general dirigida hacia aquellos que lo habían criticado por su fracaso anterior y en particular contra los intelectuales que comenzaban a debatir “el modelo”. Los estudiantes denunciaban “las desviaciones ideológicas” de sus profesores y los sectores juveniles, con entusiasmo y pasión, arremetían contra los burócratas del estado y del partido. A ese “movimiento” de encubrimiento y protección de la cúpula se lo denominó la “Revolución Cultural”. Esta corriente de jóvenes ultraizquierdistas se caracterizaban por ensañarse (a veces sanguinariamente) con los viejos camaradas de Mao, poniéndoles un “bonete” para ridiculizarlos frente a las masas chinas. Sus integrantes tuvieron la embriagadora impresión de constituir una de las mayores fuerzas de China y de disponer del poder.

Hacia 1966 sus ataques se dirigen específicamente hacia Liu Shaoqi (presidente) y a Deng XiaoPing (secretario general del partido) y a numerosos dirigentes de todos los niveles. En agosto de 1966 la Revolución Cultural y sus “Guardias Rojos” se sienten triunfantes. A finales de 1966 la anarquía se extiende por toda China. Hay batallas en las calles, hay peligro de guerra civil y de secesiones provinciales. El único cuerpo que ha escapado a la descomposición es el ejército, quien recupera el mínimo orden por orden de Mao ZeDong. Se establece una nueva cúpula formada por lo que luego se denominaría “la Banda de los Cuatro”, donde está la mujer de Mao, Jian Qing y Lin Biao, nuevo presidente, que previamente había organizado el “culto al personalismo” de Mao, que tuvo un desarrollo prodigioso y alcanzó, en pocos años, una especie de paroxismo. El “Pequeño Libro Rojo”, recopilación de pensamientos escogidos del “Gran Timonel”, batió todos los records.  Todo esto siguió hasta la muerte de Mao en 1976. La delincuencia, la criminalidad, el fraude, la corrupción, el mercado negro y la indisciplina se instalaron en forma permanente. Hubo una caída brutal de la producción. Todo ello explica brevemente que, pese a los enormes esfuerzos desplegados a partir de 1950, China permaneció tan pobre y retrasada en comparación con otros países asiático, inclusive la Unión Soviética. Esta etapa de la larga vida china terminó, finalmente, con la “Banda de los 4” presos o fusilados.

Recién hacia 1978 finaliza la devastadora lucha entre facciones internas. Un sector inicialmente encabezado por Zhou Enlai, su canciller (el más hábil político de la era comunista), junto con otros restaurados dirigentes como Deng XiaoPing y otros, lanzan la consigna de las Cuatro Modernizaciones: de la Industria, de la agricultura, del ejército, y de la educación e investigación. Es decir, dejando todo ideologismo de lado, indicaron que el punto central era la apropiación del conocimiento (la tecnología); al que sólo se puede acceder desde una buena posición económica, por ello el país debe crecer en forma acelerada; para ello se necesita inversión más tecnología extranjera; se puede ceder mercado interno a las corporaciones globalizadas a cambio de la entrega de tecnología; el pueblo chino (milenariamente disciplinado) debe crecer en la medida de su esfuerzo (laboral o por medio de estudios); por lo tanto se premiará la meritocracia privada o estatal; no alcanza con ser un buen militante del Partido; además se requiere esfuerzo, dedicación y capacitación permanente. Y otros puntos más. El resultado macroeconómico, después de la aplicación durante más de 30 años de esta nueva estrategia y rumbo definido, están hoy a la vista y permiten el ascenso de China a ser una auténtica potencia desafiante.

En Argentina, más allá de algunas similitudes o caminos paralelos, imposibles de ser comparados, ya es difícil lograr el reconocimiento popular de la necesidad de una meritocracia gobernante, pues hasta ese elemental concepto podría ser atacado por “antidemocrático”. Así estamos. La lucha interna entre facciones es otro elemento que caracteriza al atraso de las naciones.

lunes, 9 de abril de 2012

¿Por qué importa lo que no se importa?


Por Orlando Novara

La actual política del “relato”  gubernamental como una expresión abarrotada en su reducción a la publicidad mediática, la consigna ideológica y el atajo de la retórica efectista; empieza a mostrar sus contradicciones y transitar signos de deterioro. Quizá haya tenido y aun tenga la virtud de politizar con ribetes épicos la participación política, sobre todo de la juventud, pero aun así parece estar necesitando de un pensamiento que la interpele. De otro modo, más allá de las apariencias, esta politización corre el riesgo de transformarse en una ilusión que derrocha tanta pasión como conformismo.

El dispositivo del discurso usado es simple y controvertido: asimila contra viento y marea - en un contexto distinto- cada medida del actual gobierno a los aciertos del peronismo histórico. Esta equívoca homologación la nutre con el dinero de todos por la vía burocrática y clientelar del hoy “Partido del Estado”, único actor frente a la parálisis de partidos políticos virtualmente evaporados. Lo hace a través de una cadena de publicaciones, foros y núcleos militantes. Entidades estas que, a su vez, enfrentan con verticalismo digno de mejor causa, no solo la labor del periodismo profesional sino la de cualquier atisbo de independencia política o pensamiento crítico, tanto fuera como dentro del oficialismo.

Es cierto que las inconsistencias del relato estuvieron siempre. Fueron desde evitar la marcha peronista en los actos oficiales recomendando para ella un lugar en el traste; hasta el implícito interés de la Presidenta en ser asociada con Evita. Oscilaron entre el desprecio a dirigentes peronistas desde la reivindicación presuntamente aséptica de lo “transversal”, hasta el actual sectarismo y encadenamiento del Justicialismo. El que subordina con monedas de la “caja”. Única disciplina que alientan y a la que rinden fe.

Pero ahora estas contradicciones ya no afectan solo a lo simbólico. Se empiezan a expresar como conflictos tan encarnados en la realidad como difíciles de ocultar. Se pronuncian por no “judicializar”  la protesta y llevan adelante opciones de represión y espionaje social con el “Proyecto X”. Acusan de mentirosos a los medios de prensa pero no se privan de falsificar la estadística pública. Agitan banderas del nacionalismo y del progresismo ambiental y aceleran la entrega minera a cielo abierto. Presumen ser campeones en la distribución de los ingresos, al tiempo que desatan la inflación y pretenden maniatar las paritarias.

El último hallazgo en esta técnica de “cacarear”  en un lado y poner los “huevos” en otro, lo ejecutó Guillermo Moreno con las informales restricciones a la importación. Este gobierno siempre tan afecto a subordinar la política exterior a  la domestica, a partir de esta última ahora ha logrado impactar sobre la primera. ¿Cómo?  Generando creciente condiciones de aislamiento para la Argentina y, sobre todo, poniendo en juego la futura proyección del propio MERCOSUR. Nada menos que una de las muy pocas políticas de Estado de nuestro país, desde el regreso a la democracia.

No solo ha motivado una inusual y masiva protesta de 40 países que van de China a Estados Unidos y de Perú a México, pasando por varias naciones europeas. Antes de ello la ruptura de las reglas de juego por aplicación  de licencias de importación no automáticas, concitó la airada protesta del Uruguay, Paraguay y Brasil. No es este un tema secundario. Para un mercado regional que todavía no sabe cómo abordar sus asimetrías, romper la lógica arancelaria con mecanismos claramente arbitrarios es como escupir al cielo. Es olvidar que los países afectados pueden adoptar represalias iniciando una espiral autodestructiva. Es empezar a traicionar una política de Estado.

Si bien es cierto que no hemos tirado una bomba atómica mucho más cierto es que como sintonía fina esta es de la peor. El procedimiento discrecional es un antecedente inaceptable. Nuestra mediana gravitación dentro de un bloque regional donde el más fuerte es Brasil nos obliga, más allá de lo solidario, a no afectar a socios minoritarios que, además de proteger, debemos sumar a la estrategia común. ¿Cuál ? La de defender a raja tabla tanto los acuerdos intrazona como la negociación permanente. Patear contra esto es patear contra nuestro propio arco. Ahora Uruguay en lugar de apoyarnos a nosotros frente a Brasil se apoya en él contra nosotros. Una pinturita.

De hecho las represalias llegaron desde el imperio cuando Obama decidió  quitar a la Argentina del “Sistema Generalizado de Preferencias”, lo que supone no pocas dificultades para algunas de nuestras exportaciones regionales. Es cierto que en esto nadie puede “tirar la primera piedra” y que respetando ciertas normas universales el proteccionismo es un derecho soberano. Pero no es este el caso. Si no se tiene vocación de destierro, en un mundo globalizado como el actual la primera valla real de protección es la del mercado regional. Pero este último no existe si dentro del mismo se actúa sin código y se rompen las reglas de juego. Lo demás es “cacareo”.

Las políticas proteccionistas de sustitución de importaciones nunca fueron producto de un inopinado arrebato. Requieren de un previo y acertado diagnóstico de las ventajas comparativas y competitivas de los sectores que se quiere y se puede proteger. Esto junto a la necesidad de maduración tecnológica; apoyo crediticio a bajo costo; y una evaluación de factibilidad y compatibilidad en torno a los propósitos regionales. Aquí nada de esto ha existido como tampoco existe el acompañamiento de causas fácticas y objetivas de protección externa, como en su momento fueron para el país tanto la 2da. Guerra Mundial como la ulterior post-guerra.

En ausencia de estos y otros aspectos y con su probada habilidad para travestir el error en virtud el gobierno, no obstante, ha tenido bien presente ajustar una vez más las medidas a su relato. Es así como pese a que estamos frente a una desesperada “caza” de dólares, no muy distinta a los controles cambiarios de la AFIP, la restricción al ingreso de bienes se nos quiso presentar como un nuevo capítulo de “la soberana protección del interés nacional por sustitución de importaciones”. ¿Qué menos no?
Salvo algún caso puntual la actual restricción importadora es exógena a una verdadera política de proteccionismo industrial con integración regional. Este accionar es hijo de otra urgencia. Lo que en realidad el gobierno quiere es conseguir lo que al resto de la sociedad le prohíbe: dólares. Es este, inflación mediante, el primero que descree en la fortaleza de la moneda nacional. Sabrá  por qué lo hace como lo sabe todo el mundo. Es un secreto a voces: hay atraso cambiario,  ausencia de superávit fiscal, declinación del comercial y amenaza de más emisión monetaria. Ahora sin límites en el B.C.R.A.

Se perdieron los superávit gemelos, el margen cambiario y la estabilidad monetaria que el gobierno de Néstor Kirchner heredó y compartió con la gestión de Roberto Lavagna. Los escenarios han cambiado. Por entonces la paridad con el dólar facilitaba las exportaciones y bloqueaba las importaciones. Ahora, en cambio, esta relación encarece la venta al exterior y hace más barata las importación que por eso crece.

A esto hay que agregar que la insuficiencia de inversiones y oferta de bienes locales, fue creando una plus demanda de consumo para los productos importados. La misma que fuera lubricada por la monetización electoral del último período. El tema se ha agravado porque ahora el gobierno ha decidido no financiar esta demanda adicional. Necesita las divisas no solo por las obligaciones de la deuda externa, sino también para pagar la importación de combustibles y cerrar la brecha o déficit energético.

Mientras nos ponemos en riesgo por eventuales represalias para nuestras futuras exportaciones, la traba a las importaciones delata estos desequilibrios que no son los únicos. Así por ejemplo, en el orden interno, no son pocos los sectores de actividad afectados por las restricciones. Aunque se lo minimice hoy no es posible soslayar que la integración productiva de nuestra producción local requiere como insumos buena parte de las importaciones que se bloquean.

Antes que la cuestión escandalizara a nuestros vecinos con el posterior y reforzado eco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), los problemas se presentaron internamente entre los trabajadores y fabricantes del calzado, la indumentaria y la electrónica. En Tierra del Fuego, por ejemplo, se habría iniciado la pérdida de algunos miles de puestos de trabajo en este último sector, mientras son centenas los operarios del rubro textil los que están bajo la amenaza de ser suspendidos en La Pampa.

Las medidas, finalmente, adquirieron el tono de la extravagancia cuando con el pretexto de salvaguardar nuestra salud se planteó obstruir la llegada de libros editados en el exterior. Con ánimo de sortear esta poco decorosa situación Pacho O' Donnell dijo que “una tuerca puede ser remplazada pero no así un Saramago”. Una manera de oponerse cargada de sutileza. Al menos para quienes saben que, desde aún antes de ser funcionario, Moreno es dueño de una ferretería mayorista.

Entiéndase bien. El problema no son solo las medidas que, con sus más y sus menos, se pueden revertir y mucho menos es el fiel ejecutor ya autodefinido como un “soldado”. La importancia de las trabas a las importaciones reside en que, con ellas, estamos llevando afuera, estamos exportando o internacionalizando, lo que hasta ahora solo había sido un hábito gubernamental para la agenda interna. La cuestión de fondo está en que la filosofía de confrontación a diestra y siniestra, habilitada por el alto mando, está rebalsando nuestra frontera. Esta es la singularidad que habrá que tomar en consideración.

Para ello la política no puede perderse en las inconsistencias del doble discurso; no debe agotarse en la equívoca confrontación del monólogo hegemónico; ni tiene que ceñirse al atril del magisterio monárquico. Debe dejar de ser tributaria de la mirada de corto plazo, del mero oportunismo y de la complicidad resignada del silencio. Aspectos que, develados, están en las antípodas de la rebeldía juvenil y su aspiración de futuro. La verdadera política tiene que interpelar la realidad, apelar al pensamiento estratégico y transitar los caminos del consenso para forjar las Políticas de Estado. Debe empezar a hacerlo ahora aunque todavía parezca algo políticamente incorrecto.