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sábado, 22 de septiembre de 2012

Archibaldo Lanús: “cómo país, somos menos de lo que podríamos ser, y no somos lo que creemos que somos”



El Dr. Juan Archibaldo Lanús comentó su reciente libro “La Argentina inconclusa”, lo que le sirvió para reflexionar sobre el pasado, presente y futuro de la Argentina, y el aporte que se puede hacer desde el Instituto a su favor. Aclaró que lo surge del mismo no es imputable sólo al actual gobierno, sino que es fruto de un proceso histórico.



Recordó que en el siglo XIX, todos los problemas de la Argentina se resolvieron a los tiros, ninguno por consenso, y algunos jamás se resolvieron. Arrastramos aún temas pendientes en nuestra agenda política desde entonces.

Dio como referencia que la primer propuesta política de nuestra historia la hizo un uruguayo, José Gervasio de Artigas: era el federalismo, y todavía no lo hemos resuelto. Otro tema desde esa época es el de los comicios limpios, ya que en los últimos tiempos, ha vuelto a instalarse la sensación de que es posible un fraude electoral.

Otra preocupación irresuelta es la cuestión social ya que hoy somos uno de los países más desiguales. En América Latina, estamos entre los países que menos avances sociales hizo en los años recientes.

Recordó a Tocqueville diciendo que las costumbres son más importantes que las instituciones. Aquí se concibe a la política como una acción para someter al otro, para imponerle cosas. Hay una confusión entre Estado y gobierno. El Estado es el botín de guerra de la política.

Denunció que desde el gobierno militar que se ha creado alrededor del Estado una ciudadela de empresarios amigos, en donde los políticos funcionan como intermediarios en la distribución de prebendas económicas

Lamentó que hay una tendencia al hegemonismo, consolidada a través de la imposición de algunos “institutos”: uno de ellos es la emergencia permanente, que justifica leyes especiales que rompen el sistema de contratos.

Amplió diciendo que otro es la proliferación de los decretos de necesidad y urgencia, los que generalmente incluyen decisiones fundamentales tomadas en contra de la Ley. Y finalmente, otro es la constante transferencia de poder del Congreso hacia el Poder Ejecutivo. Con estas características, es muy difícil crecer cuando no hay un sistema político y un sistema económico que funcionen.

Destacó que la Argentina tiene cuatro grandes desafíos: uno es el institucional, crear reglas de juego permanentes. Otro, el social, dejar de generar gente desfasada de la sociedad, sin acceso a la educación y a la cultura. El tercero, la creación de un sistema económico que evite la expulsión del país de  millones de dólares. Hoy ya son 200.000 millones los que se fueron. Y por último, el internacional, haciendo que la Argentina recupere su protagonismo en el mundo, hoy perdido totalmente, integrando el panel de países que se caracterizan por incumplir sus compromisos

Finalmente, ponderó que son fundamentales dos cosas: terminar con la discordia, pacificar, conciliar y recuperar valores esenciales de la vida republicana, como la honestidad, el patriotismo, la propiedad, el trabajo, la solidaridad, el orden, la excelencia…

Ricardo Auer: “no hay que caer en el debate ideológico”



Ricardo Auer comenzó recordando a Bertold Brecht  a quien le preocupaba tanto la maldad de los malos, como la indiferencia de los buenos. Agregó que en un país de “buena” gente, como dice el slogan publicitario, falta que ésta se ponga en acción.



Estimó que un país sin oposición ni liderazgos reales, no puede vivir en plena democracia, reducida en estos tiempos a una consulta o test de simpatía cada 2 años. Sin debate permanente, por la falta de funcionamiento de partidos políticos, o mas impunemente por la compra a dirigentes, solo transitamos una democracia de muy baja intensidad.
Continuó desatacando que este vaciamiento de los ámbitos de reflexión en nuestro país, no ocurre en otros países similares. Uruguay tiene sólidos partidos políticos; lo mismo ocurre en Chile, donde han convergido en Frentes Programáticos (Concertación Democrática); en Brasil, aparte de partidos políticos dinámicos, hay Fundaciones muy tradicionales (la Getulio Vargas y otras) que actúan de “think tanks”, que aportan valiosas reflexiones al estado y a los políticos que deben tomar decisiones estratégicas.
Por ello, explicó qué es el Instituto y cuáles son sus objetivos: lo llamamos programático, porque entendemos que no hay que caer en el debate ideológico, sino ir hacia el pensamiento estratégico; e invocamos la unidad nacional, porque no se puede crecer sin un mínimo de vocación de unidad, tendiendo a encontrar valores y objetivos comunes. Ningún país del mundo fue grande sin haber coincidido antes en sus ideales básicos. Estimó que este gobierno divide y divide, a costa de la realidad argentina.
Detalló que el pensamiento estratégico es un mecanismo para lograr obtener los objetivos nacionales, determinados  por la Política. Relaciona fines y medios a su alcance. Es realista, aunque tenga objetivos de corto, mediano y largo plazo. Requiere pensar el futuro posible a través de escenarios posibles, siempre relacionándolos al presente. En cambio, el pensamiento ideologista tiene un libreto previo, al cual la realidad debe adaptarse. Así los medios empleados se justifican por los siempre “nobles” objetivos que marca el “libreto”. Como ejemplo, señaló que hoy lamentablemente el “truchaje” es el modelo, según reconocimiento propio, incurriendo en severas contradicciones ideológicas, como fue “festejar” la entrega de más de 2000 millones de dólares a los fondos especulativos, sustraídos de los jubilados (BODEN 12/ANSES), entre otras fuentes. Solo queda una gran simulación como el arte de mantenerse en el poder.

Agregó que no queremos quedarnos en los problemas, hay que distinguir entre lo principal y lo accesorio. Permanentemente nos  distraen con asuntos que no son prioritarios, y ocupan el espacio que debería utilizarse para analizar los grandes temas nacionales, como por ejemplo la  seguridad, la inflación y la creación de empleo genuino -ya no habrá impuestos que alcancen para seguir creando empleo en el estado- la educación, la salud, la reorganización territorial, la  energia…

Destacó que en el terreno político no reconocemos el liderazgo de nadie, hoy está todo por organizarse. Nosotros tendemos contactos con todos los sectores porque queremos contribuir a la creación de una estructura política nacional, moderna, con énfasis en el surgimiento de nuevos militantes jóvenes, uniendo  la fortaleza y el empuje de la juventud con la experiencia de los más maduros, ambos unidos por el interés en los destinos de la Patria.





Mariano Rovatti: "La reforma constitucional no es necesaria"

El Dr. Mariano Rovatti comenzó repasando los temas planteados en el Boletín de Información Política (BIP) en los números anteriores, entre los que destacó la participación de miembros del Instituto y de destacados expertos que prestaron su colaboración. Temas como la estatización de YPF, la crisis social, la inseguridad, la droga, la comunicación, las finanzas del Estado, la producción y el empleo y el sindicalismo, entre otros son tratados habitualmente en nuestra publicación



En el BIP nº 1, fue abordado el tema de la reforma constitucional. Recordó que en ese momento se lo veía como una locura, pero nosotros lo adelantamos y hoy está en boca de todos: el gobierno nacional impulsa un proyecto de reforma de la Constitución Nacional, con el objetivo de permitir la segunda reelección consecutiva de la Presidenta Cristina Fernández.

Analizó que para reformar la Constitución, según su art. 30, se necesita una ley que declare la necesidad de ello. La misma debe contar con el voto de al menos dos tercios de los miembros del Congreso. Tiene que convocar a elecciones de convencionales constituyentes, las que –con la ley vigente- serán manejadas por el gobierno. Para sacar la ley hoy le faltan sólo cuarenta diputados y ocho senadores, aproximadamente

Reveló que para contar con ese piso, el gobierno debe ofrecer un atractivo a algunos sectores de la oposición, a fin de que lo acompañen en la iniciativa. Ese caramelo sería la implementación del sistema parlamentario,  para lo que encargó a Eugenio Zaffaroni la redacción de un proyecto de reforma que lo contemple. Además, ya hay operadores como Luis D’Elia, Ricardo Forster, Eduardo Sigal y Diana Conti, que están recorriendo el país para instalar el tema, logrando que algunos gobernadores e intendentes empiecen a referirse a él.

Comentó que más allá de las modificaciones que se estudian incorporar a la parte dogmática del texto constitucional, lo único que interesa es la reelección de la Presidenta. Valoró que ello es negativo por varias razones:

Como principio general, la vigencia de un auténtico sistema republicano exige la periodicidad de funciones como uno de sus pilares. En el caso concreto de la Argentina de 2012, darle la posibilidad de la re-reelección a la Presidenta, implica consagrar un sistema de creciente concentración de poder en sus manos, borrando la posibilidad de recambio a través del voto.

La reelección indefinida consolidaría un sistema de sumisión extrema al poder central, haciendo ilusorio cualquier intento de federalismo, división de poderes, controles republicanos, etc. La necesidad financiera de municipios y provincias al poder central se acentuaría aún más, garantizando la obediencia ciega de intendentes, gobernadores y legisladores a la voluntad de la Casa Rosada.

Por el contrario, la certeza del fin del mandato de Cristina abriría el juego, sobre todo después de las elecciones intermedias del año que viene, dándose la posibilidad de varios postulantes –dentro y fuera del PJ- a la sucesión del poder.

Por todo ello es que estimó que la oposición debe frenar sí o sí esta iniciativa.

No obstante, cree que algunos temas sí pueden incluirse en alguna eventual reforma, siempre y cuando surjan del consenso y del debate amplio y honesto de cada tema: el mismo sistema parlamentario, la modificación del número y forma de elección de los diputados nacionales, la limitación de los decretos de necesidad y urgencia y la creación del Instituto Federal Electoral; pero todo ello, luego del 2015, una vez que asuma el nuevo gobierno.