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sábado, 22 de septiembre de 2012

La reforma política china

por Ricardo Auer 

El primer ministro chino, Wen Jiabao es considerado un ejemplo de político reformista. Sus últimas ideas parecen ser un sano consejo para la nueva generación de líderes que ocupará la cúpula del Partido Comunista Chino (PCCh)  en Octubre 2012. Wen ha indicado que Beijing tiene que acometer reformas políticas de forma "urgente" si quiere profundizar los logros obtenidos en las tres últimas décadas y evitar el caos. 


Wen evocó últimamente el fantasma de la Revolución Cultural. "La reforma ha alcanzado una fase crítica. Sin el éxito de la reforma política, no es posible llevar a cabo reformas económicas. Los logros que hemos alcanzado podrían perderse (...), nuevos problemas que han surgido en la sociedad china no serán resueltos y podría volver a ocurrir una tragedia histórica como la “Revolución Cultural". La Revolución Cultural (1966-1976) fue un movimiento lanzado por Mao Zedong para reavivar el espíritu revolucionario y deshacerse de sus rivales políticos. Fue un periodo de caos y brutalidad, cuyo recuerdo aún persigue a una buena parte de la población china.
 "El desarrollo de la economía ha causado una distribución injusta de la riqueza, la pérdida de credibilidad, corrupción y otros problemas. Para resolverlos, es necesario adoptar, no solo reformas económicas sino políticas, especialmente reformas del partido y del sistema de liderazgo del Estado". “Las reformas deben adaptarse a las particulares circunstancias nacionales chinas y deben ser llevadas a cabo "paso a paso" y de forma ordenada.
 El PCCh continúa bien anclado en el poder y no está dispuesto a que nada ponga en peligro el sistema de partido único. Los líderes chinos definen a menudo la reforma política como el incremento la democracia "primero dentro del partido, y luego introducirla más allá del partido". Wen ha dicho que es preciso trabajar en tres áreas en particular: la igualdad social y la justicia (es decir, disminuir las tremendas disparidades que ha creado el proceso de apertura y reforma lanzado por Deng Xiaoping en diciembre de 1978); la defensa de la independencia de la Justicia y la lucha sin cuartel contra la corrupción, uno de los problemas que más descontento provoca en la población.
También ha sugerido que el PCCh tiene excesivo poder, lo cual interfiere en el trabajo del Gobierno, y ha reconocido que las injusticias sociales y legales están causando descontento en la gente.
 La sombra de Tiananmen
El 16 de mayo de 1989 en la céntrica Plaza de Tiananmen, frente al Gran Palacio del Pueblo (ex Imperial), el entonces secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh), Zhao Ziyang, y su ayudante Wen Jiabao se reunieron con los estudiantes que pedían una "reforma política". La misma no prosperó en aquel entonces, ya que dicha rebelión fue aplastada finalmente por los tanques en la madrugada del 4 de junio.
Una gigantesca brecha entre ricos y pobres, un descontento social galopante y la mayor conciencia política que da el bienestar económico, indujo, luego de 22 años, a que el 14 de marzo de 2012, Wen Jiabao realizara un llamamiento "urgente" a realizar cambios políticos para evitar una nueva Revolución Cultural, y así, enfrentar la corrupción y mitigar la desigual distribución de la riqueza. De esa forma ha intentado de algún modo, recuperar "con urgencia" el liderazgo del PCCh.

 Las demandas de Wen no son rupturistas, están solo un par de pasos por delante de lo que dice el conjunto de la dirección colegiada china, que conforman los nueve hombres que integren el Comité Permanente del Buró Político del PCCh, cuyo mandato expira en Octubre 2012. El avance es que el primer ministro se ha atrevido a poner el cascabel al gato y ha hablado abiertamente de "reforma política", término que Tiananmen convirtió en tabú.
 La crisis económica global ha exacerbado las tensiones sociales existentes en China al forzar al Gobierno a impulsar el consumo privado ante la reducción de las exportaciones. Esta mirada al mercado interior ha hecho aflorar con más dureza las enormes disparidades sociales creadas en un país que hace tres décadas estaba igualado en la pobreza. Los logros de China en los últimos 33 años son más que loables, pero con ellos han crecido hasta límites cada día más insoportables la corrupción, el nepotismo, las desigualdades sociales y los abusos de muchos de los 90 millones de miembros del PCCh.

Al mismo tiempo, la población china ha tomado una mayor conciencia de sus derechos y está más dispuesta a salir a la calle para defenderlos. Wen, como en su día hicieron los defenestrados secretarios generales del PCCh Hu Yaobang y Zhao Ziyang, se ha colocado al lado de quienes exigen justicia y claman en favor de una libertad de prensa que pueda poner coto a los abusos del poder. Con la lucidez y el valor que se adquieren cuando se acerca inexorablemente el final de un mandato, Wen ha querido advertir y aconsejar a la nueva generación de dirigentes que se hará cargo del destino de China que, si no se remedia, el descontento social se convertirá en un alud que puede destruir el PCCh.


Ricardo Auer: “no hay que caer en el debate ideológico”



Ricardo Auer comenzó recordando a Bertold Brecht  a quien le preocupaba tanto la maldad de los malos, como la indiferencia de los buenos. Agregó que en un país de “buena” gente, como dice el slogan publicitario, falta que ésta se ponga en acción.



Estimó que un país sin oposición ni liderazgos reales, no puede vivir en plena democracia, reducida en estos tiempos a una consulta o test de simpatía cada 2 años. Sin debate permanente, por la falta de funcionamiento de partidos políticos, o mas impunemente por la compra a dirigentes, solo transitamos una democracia de muy baja intensidad.
Continuó desatacando que este vaciamiento de los ámbitos de reflexión en nuestro país, no ocurre en otros países similares. Uruguay tiene sólidos partidos políticos; lo mismo ocurre en Chile, donde han convergido en Frentes Programáticos (Concertación Democrática); en Brasil, aparte de partidos políticos dinámicos, hay Fundaciones muy tradicionales (la Getulio Vargas y otras) que actúan de “think tanks”, que aportan valiosas reflexiones al estado y a los políticos que deben tomar decisiones estratégicas.
Por ello, explicó qué es el Instituto y cuáles son sus objetivos: lo llamamos programático, porque entendemos que no hay que caer en el debate ideológico, sino ir hacia el pensamiento estratégico; e invocamos la unidad nacional, porque no se puede crecer sin un mínimo de vocación de unidad, tendiendo a encontrar valores y objetivos comunes. Ningún país del mundo fue grande sin haber coincidido antes en sus ideales básicos. Estimó que este gobierno divide y divide, a costa de la realidad argentina.
Detalló que el pensamiento estratégico es un mecanismo para lograr obtener los objetivos nacionales, determinados  por la Política. Relaciona fines y medios a su alcance. Es realista, aunque tenga objetivos de corto, mediano y largo plazo. Requiere pensar el futuro posible a través de escenarios posibles, siempre relacionándolos al presente. En cambio, el pensamiento ideologista tiene un libreto previo, al cual la realidad debe adaptarse. Así los medios empleados se justifican por los siempre “nobles” objetivos que marca el “libreto”. Como ejemplo, señaló que hoy lamentablemente el “truchaje” es el modelo, según reconocimiento propio, incurriendo en severas contradicciones ideológicas, como fue “festejar” la entrega de más de 2000 millones de dólares a los fondos especulativos, sustraídos de los jubilados (BODEN 12/ANSES), entre otras fuentes. Solo queda una gran simulación como el arte de mantenerse en el poder.

Agregó que no queremos quedarnos en los problemas, hay que distinguir entre lo principal y lo accesorio. Permanentemente nos  distraen con asuntos que no son prioritarios, y ocupan el espacio que debería utilizarse para analizar los grandes temas nacionales, como por ejemplo la  seguridad, la inflación y la creación de empleo genuino -ya no habrá impuestos que alcancen para seguir creando empleo en el estado- la educación, la salud, la reorganización territorial, la  energia…

Destacó que en el terreno político no reconocemos el liderazgo de nadie, hoy está todo por organizarse. Nosotros tendemos contactos con todos los sectores porque queremos contribuir a la creación de una estructura política nacional, moderna, con énfasis en el surgimiento de nuevos militantes jóvenes, uniendo  la fortaleza y el empuje de la juventud con la experiencia de los más maduros, ambos unidos por el interés en los destinos de la Patria.





martes, 14 de agosto de 2012

Panorama actual agosto 2012


Por Ricardo Auer


Escribíamos ya allá por Septiembre del 2008 sobre temas actuales: “La CGT de Moyano ha pedido el aumento del salario mínimo básico a $1.250.-, la eliminación del impuesto a la ganancia para los obreros sindicalizados y un aumento de salario familiar. Además, el gremio de Camioneros quiere reabrir su paritaria para subir sus salarios, cuyo aumento nominal del 19,5% de marzo 2008, ha quedado superado por la inflación verdadera. …. Su incumplimiento llevará primero a la agitación y luego a la movilización. …No es casualidad que lo que pensaba Moyano desde hace muchos años, ahora comenzó a decirlo en voz alta: el asesinato de Rucci y de tantos otros, también son delitos de lesa humanidad. (el viernes 10/08/2012 la justicia nacional dictaminó que ese  asesinato, cometido por los Montoneros, no era de lesa humanidad y que había prescripto)

También decíamos en 2008: El pueblo se está cansando, por saturación de problemas, casi al grado de la exasperación y podría solicitar “soluciones” más rápidas que la dulce espera de las elecciones parlamentarias, especie de Torneo Clasificatorio para las Grandes Ligas, las presidenciales. La pregunta que hoy hay que hacerse es: ¿el ciudadano común aguantará bancarse 3 años mas de inflación, inseguridad, caos vehicular, incertidumbre, corridas cambiarias, y tantos otros males cotidianos en forma simultánea? No terminará involucrando en su sentencia a un gobierno sin rumbo, también a aquellos especuladores o espectadores, que, con el pretexto de defender la sagrada democracia, no superan el parloteo diletante, crítico o de analista externo o del amontonamiento de “viejos y gastados dirigentes”. Cualquier semejanza con la actualidad NO es casualidad.

La realidad argentina transcurre desde hace años con una insoportable levedad para resolver al menos ALGUN problema. Todo problema se oculta bajo la alfombra, simulando soluciones, que estallan nuevamente al poco tiempo. El deterioro en todos los órdenes continúa. Los escándalos se suceden en una sucesión imparable, de tal forma que el siguiente enmascara al anterior. Sin embargo el pueblo no termina de cansarse de tanta Mala Praxis de la clase política, que sería intolerable en otras profesiones, como cirujanos, abogados, ingenieros o arquitectos.

Hay suficientes motivos para despedirlos: los servicios de transporte ferroviario son calamitosos; los hospitales se mantienen sólo por la buena voluntad de los médicos, que sufren múltiples y absurdas  agresiones; los docentes tienen que defenderse de alumnos que se drogan; los presos salen a hacer actividades “culturales” para reinsertarse en la sociedad (cual?);  el dinero nacional lo emite una sociedad fantasma de dueños desconocidos;  los barrabravas del fútbol son elogiados por la presidente; los 52 muertos de la tragedia de Once, son culpables por viajar “todos adelante”; el Subterráneo de BA no es gestionado por nadie (está en el limbo); las guerras políticas son toleradas por la población como algo “normal”. En cualquier lugar del mundo, cualquiera de  estos hechos o dichos provocaría una crisis política fenomenal. Acá todo vale. Se acepta lo que no toleraría hasta un practicante “yoga” del budismo “zen”.

Algo está podrido en Argentina y nadie lo quiere, o se anima, a resolver. El oficialismo se cierra sobre sí mismo, dándole “todo el poder a Cristina”. Al menos, cuando la dirigencia fracasaba, Lenin recomendaba, un poco mas democráticamente, darle “todo el poder a los soviets” (basismo). El “escudo” de Cristina, utilizado por algunos pícaros internos para lograr ventajas personales, puede dar algunos resultados, pero éstos son cada vez más desgastantes en términos de salud y vulnerabilidad. El recurso de la “cadena nacional” ya se está agotando por saturación. La gente ya no la escucha. La concepción de “todo el poder a Cristina” revela también que, por ahora, no hay recambios viables dentro del oficialismo. Por eso ya se preparan rutas alternativas. Por el lado de la oposición, poco se observa, ya que privilegian el sostenimiento de sus privilegios personales y su “carrera política”. A muchos de ellos les encanta bailar en la cubierta del Titanic.
Los jóvenes tienen una cuota de idealismo mayor que los adultos; probablemente porque es un insumo vital para seguir en la lucha por la vida.  Debe reconocerse que el oficialismo ha sabido transmitirle una alegre “sensación” de transgresión, lo cual implicaría un acercamiento emocional positivo. Además hubo en los primeros años, un aumento del empleo. Sin embargo la realidad actual, luego de 9 años de gestión, choca contra esa simpatía emocional. El empleo juvenil está estancado; el porcentaje de los “ni-ni” (no estudia/no trabaja) es mas del 30%. El fracaso de las escuelas argentinas en lengua y matemáticas es calamitoso. La drogadicción esta haciendo estragos en las capas más humildes y expuestas. Tenemos ya la tercera generación de gente que vive del subsidio público (planes sociales). El narcotráfico se expande sin demasiados impedimentos. El panorama dista  de ser positivo.

Se dice habitualmente que las situaciones económicas determinan el comportamiento político de las sociedades. Dicho de otro modo, si hay crecimiento y hay consumo, la gente vota al poder de turno. Si la próxima cosecha de soja, cuyos dólares entran en caja justo antes de las elecciones parlamentarias 2013, es muy buena, ganaría nuevamente Cristina, la Cámpora y el FpV. El oficialismo apuesta a eso. La pregunta que uno se hace es si seguirá el pueblo argentino aguantando cachetazos, mientras le den algo para consumir, o no lo hará. La sociedad debería preguntarse si tener un nuevo electrodoméstico, un plasma o un cambio de auto es un mejor proyecto de vida que intentar que haya mas empleo, mas seguridad, menos inflación?. Priorizamos el bolsillo en lugar de la vida misma?

Una sensación de miedo, inyectado desde el poder, recorre el espectro social, intimidando a políticos, economistas, periodistas, medios de comunicación, empresarios grandes, medianos  y pequeños. La sociedad se mantiene en silencio, haciendo catarsis en redes sociales, en blogs de Internet o simplemente mascullando en círculos familiares o de amigos. La inyección de miedo intenta remplazar al razonamiento y al debate. Es la continuación del sostenimiento de la verdad “por otros medios”. Aceptar el miedo como arma política es convertirse en un dócil rebaño, sin intereses ni valores particulares.

La sociedad actual se ha convertido en un conjunto de seres humanos “solos” que esperan su transcurrir sin trascendencia. La verdad se mezcla con lo falso. Lo bueno con lo malo. Lo honesto con lo deshonesto. El relativismo festeja. Toda mala realidad puede ser comunicada (y creída) como “brillante”. Sociedad que se desgarra las vestiduras por una seguidilla de crímenes aberrantes, que luego olvidan pasados el fin de semana; sociedad anestesiada, entretenida con el rating televisivo, apática, individualista, consumista de “novedades”, conservadora (aceptadora del statu quo). Seremos una sociedad así?  Somos en el fondo, iguales que nuestros representantes?. Todos tenemos la respuesta.

sábado, 16 de junio de 2012

Romper el cerco de la crisis permanente


por Ricardo Auer

El escenario nacional sigue jugando a las incertidumbres. Se hace difícil prever cual podría ser la situación económica, social y política hacia fin de año. Las subjetividades, de todos los lados, superan cualquier cálculo objetivo de probabilidades, pese a que (ó tal vez por ello mismo) el oficialismo ocupa prácticamente casi todo el espacio político y económico e inclusive “selecciona” al oponente que mas desea. Sin embargo no puede controlar, del mismo modo, el espacio social, que tiene su propia dinámica.

El gobierno, se preocupa obsesivamente por su imagen para hacer frente a las elecciones del 2013. Para ello trata de mantener continuamente la iniciativa política en todas las áreas (Malvinas, YPF, Despenalización, Tarifas, etc), sin que la oposición haga algo que sobresalga o se distinga de aquellas iniciativas. También incursiona metodológicamente en cruzadas de confrontación con algún sector de la sociedad, a los fines de ir recreando una supuesta “epopeya” oficialista luchando contra el mal (las “corpo”, la prensa) que oprime al pueblo. De paso inyecta algo de “mística” a su propia tropa, en particular a los sectores más juveniles. Bueno es reconocer que esta disyuntiva confrontativa (guerra interna) viene desde el fondo de la historia argentina y que tampoco ha estado ausente en los gobiernos de Alfonsín o de Menem, aunque de manera menos visible.

Otra obsesión permanente es capturar recursos económicos para su manejo discrecional, utilizando al Parlamento como el “entregador” de todos los poderes que la Constitución no autoriza. Así se logra manipular el presupuesto, el BCRA, el INDEC …. Con ello compra voluntades, que se suman al “clientelismo” tradicional, herramienta que en diversas formas, utilizaron todos los gobiernos democráticos de las últimas décadas. Crisis y “clientelismo” son compañeros de ruta.

Una tercera obsesión es ocultar o ignorar las consecuencias de largo plazo de los dos puntos anteriores. Para lograrlo esconden el debate público y escasea la información. Esta acumulación enmascarada de problemas que se superponen como capas geológicas, finalmente “ se rompen” y la simulación queda descubierta. Todo es genial y revolucionario, hasta que no da más y surge la “falla”, el fracaso, que por supuesto no debe ser reconocido, sino por el contrario, de lo que se trata es de encontrar al “culpable” de turno, sea extraño

El problema de los relatos
Relatos hubo siempre. Cada uno cuenta la historia  a través de un vidrio ideológico o tal vez, de un preconcepto familiar, cultural o social. No hay racionalidad aséptica cuando una cuenta la historia o se mira la realidad cotidiana. Ésta en particular, está muy influida por los preconceptos. (La mitad vacía o la mitad llena de una botella).

El relato cristinista (postnestorismo), cada vez más alejado del relato nestorista (postperonista), es idealizado como una re-encarnación triunfante del setentisto pseudo montonero, que viene finalmente a vencer (revancha) al Perón viejo que los “traicionó”. Por eso su discurso reivindica  o destaca siempre a “la generación que luchó por nuestros ideales”, mientras que en el discurso auténticamente peronista “la columna vertebral del movimiento son los trabajadores y el sindicalismo”, expresión inexistente en el discurso kirchnerista.

En el proceso dialéctico, una síntesis es la resultante entre una tesis y una antítesis. Por ello resulta muy importante colocar la divisoria de las aguas en un punto tal que tal interacción sea positiva y aliente la búsqueda de una síntesis superadora. Caso contrario cuando los opuestos son enemigos y no adversarios, no puede esperarse una síntesis, sino por el contrario, una crisis, donde casi todos pierden.

La lucha irreconciliable entre el peronismo y el resto de la sociedad, condujo a la crisis del 55 y del 76. El alfonsinismo, encerrado en que sólo ellos eran “la democracia” (los demás eran “dictadura”) nos condujo a la “hiper” y a la crisis del 89. El globalizador Menem era el líder del empresariado postmoderno y de la destrucción del Estado; los demás eran “la antigüedad”. Ello nos condujo, ayudado por Cavallo y De La Rúa, a la crisis del 2001/2002. El kirchnerismo plantea el regreso a la dialéctica de los 70 (con ideas congeladas de una revolución permanente, aunque con una escenografía renovada). El planteo retórico de “ellos” contra “las corpo” nos lleva continuamente a un pasado que ya fue, dándole poco espacio al futuro que  siempre es una esperanza de vida. Si esto sigue así planteado, como parece, una nueva crisis se avecina irremediablemente en el horizonte nacional.

El error argentino es seleccionar mal, para cada etapa, la tesis y la antítesis de trabajo, con lo cual no sacamos conclusiones ni avanzamos hacia una síntesis superadora que genere una nueva dialéctica en un nivel superior del desarrollo nacional. Las crisis son el retroceso del avance logrado, volviendo siempre para atrás o peor, hacia un escalón inferior.

El enfoque debe estar puesto en cómo organizar el disenso, más que en el consenso, que es la resultante de un debate previo y amplio y no un arreglo entre cúpulas. Es que puestas mal las antinomias, el debate no aporta nada, pues giramos sobre temas que llevan a la crisis. Por ello es prioritario determinar la estrategia para ir dando los pasos necesarios para salir de la crisis.

El relato K es atractivo para los jóvenes porque reduce o simplifica la política a blanco y negro. Siendo sin embargo la realidad mucho más compleja, los problemas deben ser analizados, estudiados y resueltos (no ocultados temporalmente) de manera más sofisticada por un mecanismo de pensamiento estratégico. Ello requiere un clima apropiado y un afecto entre hermanos. Desarmar los antagonismos extremos es la primero. (PRIMER PUNTO: DESARMAR LAS PASIONES, LOS PRECONCEPTOS Y LAS INDIVIDUALIDADES EXTREMAS. NO ESPECULAR CON LA SALVACIÓN INDIVIDUAL)

Reducir el debate ideológico a grandes definiciones generales no sirve para nada. El gobierno tiene una gran facilidad para grandiosos anuncios pero posee una crónica dificultad para hacerlos realidad. La actual oposición tiene una extrema dificultad para diferenciarse con ideas nuevas y tiene una asombrosa facilidad para fraccionarse en múltiples mini-emprendimientos políticos improductivos. La rigidez del pensamiento político nacional es asombrosa. Ser flexibles no es ser débil. Escuchar a otros permite asociarlos. (SEGUNDO PUNTO: CREAR UN AMBITO COMÚN AMPLIO Y SIN CONDICIONAMIENTOS PREVIOS)

La historia reciente muestran que todos los sectores políticos han logrado o permitido una extrema depreciación de activos nacionales (son de todos nosotros) fundamentales y estratégicos: la moneda (inflación); la seguridad ciudadana; la justicia; la infraestructura y la pirámide social. (ver cuadro) . (TERCER PUNTO: DEFINIR LOS TEMAS DE LA AGENDA PRIORITARIA)


SECTOR  clasificación sociológica 2004porcentaje/2011 porcentaje/Ingresos familiares promedio mensual
clase TOP     ABC1                            7                   5,4                                   34.500
clase media alta        C2                           17                 14,4                                   10.700
clase media típica C3                            30                  24,8                             5.000
clase media baja D1                            32                   33,2                             2.300
clase baja                D2/E                             14                 22,2                                 1.000

Fuente : Consultora W - Diario La Nación 1°/08/2011

El crecimiento económico durante 8 años no alcanzó a corregir la polarización social.
El 40 % de las exportaciones argentinas se concentra en 15 empresas; la mayoría de ellas son extranjeras.
Acceso a la vivienda (meses de trabajo para acceder a la compra de la más barata del mercado):
Argentina  45
Sao Paulo   23
México DF   16
Bogotá    10


Una nueva dialéctica es necesaria, para debatir ideológica y prácticamente estos temas. Tampoco es creíble el discurso del puro pragmatismo a-ideológico (falsa política) que enarbolan algunos sectores. Solo el debate abierto permite que la ideología adquiera dimensiones de sentido común, que es defender el Bien Común y no los intereses de pequeños círculos. (CUARTO PUNTO: DEBATE PROFUNDO IDEOLOGICO Y PROGRAMÁTICO DE LA AGENDA PRIORITARIA)



miércoles, 23 de mayo de 2012

Panorama actual anticipando el futuro


Por Ricardo Auer


EL BUEN GOBIERNO
Algunos caracterizan a un buen gobierno por la creación de empleo en el sector privado, en forma sustentable y con mejoras objetivas de la educación popular. Otros lo hacen por la masa de dinero que llega al pueblo para un consumo generoso. Al primero lo llamamos desarrollo económico y social. Al segundo crecimiento económico con escasa y limitada distribución social. El primero puede tener ciclos de mayor o menor crecimiento de la economía, pero su núcleo duro consiste en avanzar, a mayor o menor velocidad, con rumbo a agregar mayor valor a bienes y servicios, y con creciente nivel de conocimientos de toda la población. La doctrina que lo sustenta sólo puede vislumbrarse a mediano plazo y exige un esfuerzo complejo de articulación entre actores institucionales, políticos, culturales, estatales y privados. La dirigencia debe tener gran prestigio para explicar sus fundamentos y capacidad didáctica para sostenerlo en épocas malas (que inevitablemente siempre existen). El segundo se visualiza por la satisfacción inmediata, pudiéndose sostener con un consumo adecuado a cada nivel económico: asistencialismo + celulares baratos + futbol para todos, para los más humildes y moderna tecnología y viajes al exterior baratos para los de mayor ingreso económico. Su sustentabilidad depende de factores externos: petróleo o soja abundante y de bajo costo, con altos precios internacionales. No requiere la articulación de consensos internos y es cortoplacista por excelencia. Cada uno puede eligir lo que es un “buen gobierno”.

EL ACTUAL “MODELO” MUESTRA SIGNOS DE AGOTAMIENTO
El agro (y la soja en particular) es el motor central del actual modelo. El dólar congelado, la alta inflación y los bajos rindes de soja y de maíz (por la sequía) muestran para el 2012 un escenario de escasez. Los productores recibirán una menor renta, a lo que se le sumará la presión impositiva (nacional, provincial y municipal), motorizada por la inflación de costos del sector público. Las provincias no reciben los fondos coparticipables del gobierno nacional y las municipalidades aguantan con lo que tampoco les llega. Reflejo de todo ello es el “parate” de la obra pública en todo el interior del país.

La falta de competitividad externa está haciendo estragos en las economías regionales, lejanas a la zona núcleo, a las que se les hace cada vez más difícil exportar por el incremento de sus costos en dólares, sin posibilidades de trasladarlos a los precios de exportación.

Toda la producción agropecuaria y agroindustrial ya no alcanza para financiar el gasto público, desbordado por factores estrictamente políticos cortoplacistas. Las trabas a la importación son el reflejo de la crisis de divisas. La clase media (que es la que consume) tiene la percepción, que sus ingresos del 2012 son más bajos que en 2011, provocada por una merma en el poder de compra, a causa de mayores tasas en diversos tributos municipales y provinciales, aumento de diversos servicios personales, la incertidumbre tarifaria y la relativamente alta inflación.

El cambio constante de las reglas de juego genera incertidumbre  que se refleja en la caída sistemática del superávit fiscal y en la falta de inversión en el sector privado. La creación de empleo en los últimos 3-4 años ha sido fundamentalmente en el sector público, lo que demuestra que los fundamentos del modelo de desarrollo son débiles. Si bien en el 2011 hubo alto crecimiento económico, la inflación, mas la falta de política energética y también la desaceleración económica mundial, están produciendo el agotamiento del modelo actual. La industria ha entrado en su fase descendente. La producción de manufacturas en 2012 es la mitad del de 2011. El año pasado fue de entre +6% y +7% en todos los sectores menos el automotriz, que anduvo en +18%. Este año todo lo que no es automotriz promedia entre el +3% y +4%, y lo que es automotriz todavía es impreciso, en una franja que va hasta +8%. Mucho dependerá de Brasil, que tiene un 1er. semestre complicado y está devaluando su moneda.

La clase media (que es la que consume) tiene la percepción, que sus ingresos del 2012 son más bajos que en 2011, provocada por una merma en el poder de compra, a causa de mayores tasas en diversos tributos municipales y provinciales, aumento de diversos servicios personales, la incertidumbre tarifaria y la relativamente alta inflación.

INFLACION: No hay un consenso nacional sobre las causas de la inflación. Tiene razón el oficialismo cuando atribuye como una de las principales a la “puja distributiva”. Sectores monetaristas la atribuyen a una sobreoferta de dinero, frente a la cantidad de bienes ofrecidos. Determinar las causas es importante, porque constituyen el punto de partida del relato, de la visión con que se gestiona la “res pública”.

El problema de las visiones “idealizadas”, con esquemas rígidos preconcebidos, es que ambas chocan con la realidad. Si hubiese una libre competencia real y efectiva del mercado de bienes y servicios, entre ellos el laboral, sería posible pensar que la relación de bienes y de masa monetaria tenga una importancia destacada. Pero en la realidad eso no ocurre en lo más mínimo. Los mercados están regulados, tanto por el Estado como por los grupos que ejercen una posición dominante de cada mercado sectorial. YPF controla el 66% del mercado de gas en garrafa y combustibles. Es la que fija los precios. Los supermercados son otro ejemplo y así hay varios. Además tenemos una masa de habitantes que no entran en el “mercado”, ni son empresarios ni asalariados; sobreviven en negro; se ocupan de las “sobras” que otros dejan.
Quien domina un espacio está ejerciendo un poder, para sacar ventajas con respecto a otros sectores. El Movimiento Obrero Organizado -MOO- tiene una larga tradición de negociación, para ejercer la defensa de su sector, en orden a mantener o mejorar su posición relativa en el mercado. Pero hay muchos otros sectores que no tienen esa posibilidad: los jubilados, los sectores profesionales autónomos no agremiados, la gran masa de obreros y empleados en negro y otros sectores de servicios. El comerciante siempre tiene el arma de “remarcar los precios”, aunque sea a costa de vender menos. La dispersión malsana de los ingresos, que no respeta esfuerzos y estudios realizados, trae además un profundo resentimiento social, que aumenta la tensión cotidiana.

Algunos tienen ventajas marginales positivas, como ser algunos funcionarios del Estado (en el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial) que han conseguido incrementar sus sueldos en el orden del 100 % en menos de 2 años. O sectores de jubilaciones de privilegio.

EL OFICIALISMO: ha comenzado a transparentar públicamente su nerviosismo sobre la declinación de la actividad económica, que deteriora las cuentas públicas, apelando, una vez más, a endosar las “culpas” a la caída económica en todo el mundo y a la crisis europea (“se nos cayó el mundo encima”), como si  los demás países tendrían que, además de resolver sus propios problemas, preocuparse que nada nos falte a los argentinos y que la soja siga a buen precio. El infantilismo adolescente argentino es patético. Todavía no se llegó a decir, que la crisis externa se habría creado para ejercer una política destituyente hacia el gobierno nacional y popular.

No hay duda que el oficialismo, mientras trata de mantener un discurso escapista de corte nacionalista, comienza a transitar un camino corrido hacia la derecha, es decir de ajuste de variables, entre ellas la de la inflación. La “sintonía fina” se ha transformado ahora en “sostenimiento de la inversión”, mientras sigue lenta e inexorablemente la fuga de capitales.  Se reconoce que vendrán tiempos difíciles, pero nada se indica sobre los errores cometidos y como debe corregirse. En las actuales circunstancias, y a falta de un librito doctrinario propio,  se apela, siguiendo los preceptos de la derecha neoliberal, a que la variable de ajuste sea el salario. Por ello se felicita a UPCN por haber logrado un 21% en la paritaria, frente a una inflación del 30%. Los “centauros” tuvieron que huir frente a la propuesta de los “lápitas” gubernamentales: echar gente o bajar salarios. Esa es la realidad, aunque se la simule de otras formas.

Otros hechos más que destacados son los empresarios pro-K que están cayendo en desgracia. Ya son una legión. Se trata de otra nueva doctrina K: a los amigos ni justicia. Es decir, pérdida o declinación de sus negocios: Repsol, Eskenazi, Brito, Midlin, Cirigliano, ……… y por último, Carlos Blaquier (Ledesma).  No hay amigos ni lealtades permanentes; sólo hay intereses permanentes.

La recatada “rebelión” de Scioli refleja también un hartazgo de los intentos hegemónicos de la religión fundamentalista en que se ha convertido el cristinismo. Cualquier disidencia, sea ésta, peronista, progresista, kirchnerista, gremialista, municipal o provincial, es considerado una herejía destituyente o antipatriótica. Demasiado grotesco, aunque tolerado, hasta ahora.

ESCENARIO SINDICAL - CONFLICTIVIDAD  EN ALZA. Como constante a lo largo del tiempo se ha intentado minar el poder de negociación del MOO por parte de algunos gobiernos ó por los grupos concentrados de la economía, mediante su división a los efectos de debilitarlo. De hecho tenemos hoy 2 CGT (Moyano y Barrionuevo) y 2 CTA (Miceli y Yasky). La novedad es que ambas CGT serían, aparentemente, opositoras.

Para compensar esto, el oficialismo intenta crear una CGT “tolerante”  con la “mala” situación económica. Esto no es fácil en épocas inflacionarias y cuando comienza a haber algunos despidos. Pues ningún dirigente se suicida, jugando a menos. Todo recambio político en la cúpula de la CGT estará marcada en esa simple premisa.

Muestra de ello es el nervioso ataque, masivo y generalizado, por parte de la Presidente a toda la dirigencia sindical, tratando de intimidarlos por su supuesta “riqueza” personal; lo cual tuvo varias réplicas, de diverso calibre.

Además se constata un aumento del activismo de base, motorizado por la izquierda del PO y del MAS, que pelean su lugar en las Comisiones fabriles, lo cual obliga a las conducciones sindicales a endurecer su discurso y sus reivindicaciones. Nótese que esas opciones de izquierda han avanzado sobre espacios claves del transporte (Subte, Ferrocarril Sarmiento) lo cual presupone un “poder de fuego” (potenciación de los reclamos por caotización del transporte de personas) al estilo del poder que tiene Moyano sobre el transporte en general (de combustible, de residuos urbanos , de carga de granos de exportación y carga general.

El escenario es de mayor confusión y de poca posibilidad de conducción por parte de algún sector, incluyendo al estado mismo. Cada sector industrial o de servicios va a estar sometido al poder propio de cada sector sindical, con un poder declinante por parte del Ministerio de Trabajo.

Si se llegara a politizar algo más la situación podría haber una convergencia sindical entre los diversos sectores; una especie de “semi” unidad en la acción entre sectores de la CGT y de la CTA. El peor escenario oficialista sería que a ello se sumara un acuerdo táctico con diversos Movimientos Sociales que no gozan del beneficio clientelar del gobierno. Una acción conjunta, podría ser declarada, ya no solo “una metodología salvaje para desestabilizar”, sino “una extorsión permanente”, plausible de ser calificada como penalmente imputable de acuerdo a la “preventiva” ley antiterrorista recientemente aprobada.

JUBILADOS: Cuatro década atrás había 10 trabajadores aportantes por cada jubilado (10:1). Hoy la relación es 1,5:1. Los haberes jubilatorios menos las contribuciones tienen un déficit que ronda los $ 20.000 millones por año. Probablemente crezcan por falta de generación de empleo genuino y por la inflación. La correcta estatización de las AFJP en el año 2008, permitió robustecer el Fondo de Sustentabilidad de la ANSES. Pero con ese fondo hoy se pagan: la asignación universal por hijo; las netbook que se distribuyen en las escuelas; el programa LCD (televisores) para todos y además la ANSES le presta dinero al Tesoro Nacional que lo empapela con “pagarés”. Se podría pagar más a los jubilados si aquellos planes se sustentaran con otros recursos del Estado.  Concurrentemente el Fondo de la ANSES ha perdido en las últimas semanas unos US$ 500 millones por caída del valor de las acciones de las principales empresas del país que se encuentran en su poder (efecto YPF).

ESCENARIO DE CONFLICTIVIDAD SOCIAL Y DE INSEGURIDAD
Un conflicto que pasó casi desapercibido de los medios ha sido la renuncia (luego rechazada por la Presidente) del Viceministro de Seguridad, Cnel. Berni. El gobierno sabe que el escenario futuro estará frecuentado por episodios de conflictividad social y de inseguridad ciudadana en general. De allí la presencia de dicho profesional en ese cargo. Es que es necesario crear lazos de camaradería con las FFSS, garantizando que éstas actúen en tiempo y forma. Para ello debe garantizarse salarios y medios adecuados a la nueva etapa, donde la baja de efectivos puede ser de vital importancia.

Consecuentemente con ese escenario conflictivo, en los últimos meses se ha promulgado una ley antiterrorista y se ha iniciado un recorte del accionar de las “hinchadas unidas” y de las “barras bravas” del futbol. Habrá un seguimiento más detallado, inteligencia mediante, de todos y cada uno de los conflictos que puedan producir una reacción en cadena. Un Chernobyl social, como dice un amigo.
Frente a tantos problemas, el oficialismo tendrá dos caminos: afrontar los problemas, abriendo el diálogo al resto de la comunidad política; o bien proseguir su tarea de diversión y de división, apostando a que su hegemonía sea suficientemente fuerte como para manejar en solitario la situación, apelando cada tanto a la “varita mágica”, que con un seco golpe “de efecto mediático”, haga desaparecer algún vestigio de mal humor social. Tal vez la “doctrina Harry Potter” tenga la varita cansada de tanto esfuerzo creativo y ya los “malos de la película” comiencen a rodear la escuela Hogwarts. Podrían tener la necesidad de llamar también a Lord Voldemort, que fue el mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos.

lunes, 9 de abril de 2012

Pasar del ideologismo al pensamiento estratégico


Por Ricardo Auer

Desde hace varias décadas y pese a concepciones marcadamente opuestas, el Vaticano y el gobierno castrista de Cuba, han construido un diálogo que dejará sus huellas. Durante la presente visita papal a Cuba hubo actos multitudinarios, donde los discursos mostraron coincidencias puntuales y fuertes disidencias, tratadas a veces con sutilezas, otras en forma directa.

Todo diálogo implica coincidencias y disidencias; nadie dialoga sin debatir ideas o conceptos. No dialogar significa que la política se ha homogenizado totalmente, dejando al adversario sólo el camino de la lucha, por otros medios. El no diálogo es un camino que conduce a la confrontación, al conflicto, que siempre tiene la tendencia de escalar, lo cual hace cada vez más difícil encontrar soluciones. Los ingleses no quieren dialogar con Argentina por la soberanía de Malvinas; crearon un relato ficcional sobre la “autodeterminación del pueblo kelper”, que la hipocresía internacional tolera sin sonrojarse y que es funcional al enmascaramiento de los problemas concretos de la vida cotidiana de los pueblos.

La Argentina merece una reflexión sobre la cuestión del diálogo. Si internamente no le damos la importancia que se merece, caeremos permanentemente en la lucha interna, que sólo favorece a los enemigos externos. Todo esfuerzo por lograr una cierta unidad de concepción nacional (que algunos llaman política de estado) debe ser valorada. No para tratar temas banales; sino para ocuparse de los principios fundamentales de nuestra Identidad. El privilegio de pensar, analizar y resolver no debiera estar reservado a unos pocos; y menos aún que haya monólogos unidireccionales, con baja tolerancia a la crítica interna. Dar el ejemplo del diálogo fraterno hace más coherente el discurso externo por Malvinas.

A los políticos les agrada hacer operaciones mediáticas, buscando el rédito de corto plazo. Los estadistas saben que el mundo actual es muy complejo y por eso dialogan y se dejan asesorar hasta desde posiciones antagónicas como modo de encontrar la verdad, la sabiduría del rumbo correcto. Muchos cambios ocurrieron desde aquel mundo bipolar de los años 70, que era evidente para todos y fácil de entender. Había pocas opciones estratégicas y aunque algunos intentaban terciar (III Posición), no podían cambiar el escenario principal, marcado por las potencias dominantes de la época.

Actualmente las situaciones son mucho más fluidas y cambiantes. Las crisis económicas, sociales y políticas alcanzan a todos los países y se replican o contagian a terceros. Los países se han vuelto relativamente dependientes unos de otros. Si bien existe aún una potencia dominante en el campo militar y parcialmente en el económico, se puede decir que hoy existe una multipolaridad del poder. La presencia en el panorama mundial del grupo “BRICS” es un ejemplo de ese cambio estructural. La agenda mundial presenta bastantes problemas comunes, por lo que es difícil aislarse y buscar atajos endógenos. Hoy el conocimiento compartido es clave para enfrentar los enormes desafíos y buscar soluciones. No hay hojas de ruta claras. Las incertidumbres superan alas certidumbres. Es difícil acumular conocimiento estando aislado, ya sea del resto del mundo o de la misma sociedad, rica en posiciones diferentes, no necesariamente antagónicas, a las que se debe prestar atención.

Un mundo tan complejo y así estructurado sólo puede ser gestionado mediante el pensamiento estratégico más que el ideológico, como se ha manifestado en aquellos diálogos de La Habana y que explican el pasaje de las doctrinas de Mao ZeDong a las de Deng Xiaoping dentro de China, entre otros casos. En cualquier caso, lo fundamental ha sido siempre tratar de preservar la Identidad Nacional, modificando, en lo que fuese necesario, los objetivos de cada etapa, en particular su modelo de sociedad, reconocida por la importancia relativa que se otorga a educación, bienestar, seguridad ciudadana, ética del estado, cultura del trabajo y de pacificación nacional, sociedad abierta, tolerancia, diálogo y respeto a la verdad y a los valores, cohesión territorial, preservación de recursos naturales, competitividad, innovación y otros temas vitales para cualquier sociedad.

Durante la presente década se ha podido visualizar con mayor claridad que los Estados han sido debilitados en los años 80 y 90, por los fenómenos globalizadores, a favor de estructuras privadas muy poderosas. Argentina ha sido particularmente torpe y débil en enfrentar este fenómeno y en actuar en consecuencia para mitigarlo y darle respuestas equilibradas, como si lo han hecho algunos países vecinos. No hubo pensamiento estratégico, sino una pérfida liviandad para subirse a una moda ideológica orquestada a partir de un cambio global del paradigma tecnológico.

Ahora tampoco es posible avanzar hacia el futuro, regresando hacia el pasado; fundamentalmente porque las condiciones del mundo han cambiado. Las consecuencias negativas de lo que se hizo mal ó dejó de hacerse en su momento, deberán ser enfrentadas, con los modos actuales y no a la vieja usanza del mundo bipolar, es decir estatizando las producciones o los servicios. Recordemos que el peronismo nunca ha sido estatista a ultranza.

Para ello se necesita la creatividad de todos y la unidad interna; es decir es necesario habilitar el poder la sociedad civil, a través de las nuevas tecnologías. Para reforzar el poder del Estado (idealmente pequeño, eficiente y con alta capacidad de conducción) debe ponerse en Red a los diversos grupos de pensadores (generalistas o temáticos), que algunos llaman “think tanks”, Centros de pensamiento, u Organizaciones Libres del Pueblo. Las decisiones estratégicas deben ser analizadas en profundidad y difundidas a toda la sociedad. Debe comenzar a haber una conexión lógica entre el mundo de las ideas y el mundo de las decisiones.

Argentina dispone de numerosos Centros de Pensamiento; algunos solventados por el Gobierno y otros por entidades privadas. Existen otros que surgen simplemente por la voluntad patriótica de sus integrantes. Sin embargo no existe grandes Centros de Análisis Estratégico en los Partidos Políticos o Frentes Electorales; al menos en forma pública o publicada.

Pareciera que las ideas se reducen a lo que cada persona entienda de cada tema. Menos aún existe una Red de intercambio o debate sobre temas de la agenda pública. Los medios gráficos o televisivos solo se ocupan de exponer o poner a prueba “popular” opiniones, que en un 90 % son personales y no de grupos organizados.

Lamentablemente se ha comprobado que los criterios llevados adelante por medio de personalidades aisladas, por mas altos cargos que ocupen, o por círculos cerrados (oligarquías burocráticas o políticas), nos han llevado al fracaso estratégico (aunque hayan tenido alguna victoria táctica en el medio) y a las crisis repetitivas.

El pensamiento hegemónico es la tumba del progreso político y social; cualquiera sea su signo. Los gobernantes apelan en sus decisiones cotidianas a su legitimidad de origen, el voto popular, obtenido por mayoría simple. Pero eso no puede significar un respaldo absoluto a su legitimidad en el ejercicio del poder ya que un importante porcentaje de los votos no los hace representantes del 100% de las opiniones de la sociedad, cuya diversidad se debe respetar. Perón decía “los peronistas tenemos la mayor parte de la verdad, pero no toda la verdad”.

Cualquier manual de conducción indica que el verdadero liderazgo se organiza para descartar todo riesgo de improvisación, porque un plan no depende de aciertos casuales o temporales, sino de una suma cualitativa de logros sucesivos. Para ello debe haber un sistema de conducción, que respetando los liderazgos naturales, se manifieste como una relación de apoyo mutuo y ayuda recíproca con todos los integrantes del grupo o de la sociedad. La unidad de concepción es la que posibilita la eficacia en lograr los objetivos nacionales, sin distracciones ni incoherencias.

En otros países, de las más diversas ideologías, la situación es bien diferente. Existe innumerables think tanks que se ocupan de todos los temas. Algunos de ellos son lobbies, pero no lo ocultan demasiado. Sus opiniones son escuchadas por los gobiernos de turno; inclusive la de los “opositores”, aunque sus consejos o conceptos no concuerdan con los del grupo dominante. Su importancia es muy valorada, inclusive para sus respectivos opuestos, porque de la disidencia se aprende un mayor conocimiento. Nadie deja de reunirse con “el otro” porque piensa distinto. Cualquier aislamiento revela inseguridad de sus concepciones.

No existe una estrategia nacional sino es con un sistema de conducción asentado en la participación de la sociedad civil, de las organizaciones libres del pueblo. Esta retroalimentación positiva, requiere voluntad política y tener claro que todos los sectores deben resignar algo de sus intereses particulares. Logrado eso estaremos en una sociedad un poco más madura. La tarea de todos estos Centros de Pensamiento debe ser potenciada porque hoy son más necesarios que nunca. Sólo desde la necesaria diversidad de opiniones puede crease una verdadera y sustentable justicia social. Porque el pensamiento hegemónico tiende irreversiblemente a favorecer los lobbies y a actuar conservadoramente para mantener sus privilegios.

La diversidad en la unidad siempre es necesaria para conformar una Identidad nacional sólida, cuya estrategia de inserción internacional debe tener un cuerpo de concepciones coherentes, una planificación de sus acciones, una voz homogénea y una política de comunicaciones apropiada.