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miércoles, 24 de octubre de 2012

Una mirada peronista a la tragicomedia actual

Por Osvaldo Mario Benedetto

Hagamos el esfuerzo de realizar un análisis imparcial del último decenio. Ello nos servirá para aclararnos si, como parece, comenzó  ya el declive previsible en cualquier ciclo político regido por el liderazgo personal y no por las virtudes de un sistema, teñido de demasía y no de contención, encauzado mas por la confrontación que por la negociación y el acuerdo. 


Cuando Néstor Kirchner se hizo cargo del gobierno en el 2003 la Nación había enloquecido y rogaba que alguien tomara firmemente las riendas del poder y reconstruyera el Poder Ejecutivo Nacional. Recordemos que:
  • El coche había volcado y milagrosamente se lo consiguió detener al borde del barranco
  • Eduardo Duhalde había conseguido reencender el motor y volverlo a la carretera
  • Los chinos, con una nueva clase media en ascenso, comenzaron a engordar sus chanchos con soja, por lo que la demanda y el precio del milagroso poroto y su harina se fue a las nubes
  • Nuestro campo, aprovechando la internacionalización argentina de la década del 90, se había equipado al máximo para sacar provecho de esa situación y pudimos multiplicar por 5 la producción y aprovechar los nuevos precios.
En ese marco, en poco tiempo y mas allá de la antipatía personal que irradiaba el matrimonio de Néstor y Cristina, soberbios ambos como el diablo, Kirchner consiguió, en poco tiempo, rehacer un poder de mando centralizado en la Casa Rosada, que la gestión de la Alianza, y los sucesos posteriores, habían tirado por el suelo.
Logró así  hacer lo que se esperaba de él y, como condición necesaria para su consolidación definitiva, expulsó definitivamente del poder a quien lo había designado: Eduardo Duhalde. Identificó también, correctamente, el gran drama en que la Argentina había caído en esos años y pudo darle un principio de solución.
Por un lado el proceso de desindustrialización de Martínez de Hoz, y luego el desguace de las empresas estatales de Menem, habían dejado sin trabajo a cientos de miles de argentinos. Por otro lado, la tozudez de Menem y de la Rúa, insistiendo ambos en la Convertibilidad, pasó de ser una brillante solución transitoria para salir de la hiperinflación y de la indexación de la economía, a un dogal asfixiante.
A ambas situaciones explosivas se sumó luego la impericia de Duhalde, con su pesificación asimétrica, que sumergió en la pobreza a los trabajadores argentinos por medio del más brutal ajuste de salarios que haya existido en nuestro país.
Ya en el 2003, aprovechando el superávit externo generado por las la soja, producida a raudales, sumado al superávit de las cuentas del estado generado por la brutal caída del gasto en salarios y jubilaciones, gracias a la pesificación asimétrica, se generó una novísima situación en la que el Estado Nacional nadaba en dinero, las provincias tenían pocos ingresos coparticipables y los trabajadores se morían de hambre.
Pues bien, Kirchner extrajo el máximo provechos de esa situación ya que consiguió  recuperar parte del consumo interno perdido, mediante un método eficaz, pero primitivo, cual fue subvencionar el consumo entregando subsidios a los productores para que no aumentasen los costos y, por otro lado, prosiguió con la política de Duhalde, creada durante la crisis del 2001, de entregar alimentos y subsidios a los que no tenían trabajo.
A pesar de esos gastos, la pesificación asimétrica había rebajado tanto los salarios y la soja rendía tanto dinero que las arcas nacionales reventaban de hinchadas. Apareció entonces la tercera idea milagrosa que le serviría para poner a todo el arco político a sus pies. Consistió en aplicar la Caja del Estado Nacional para disciplinar a Gobernadores, Intendentes, Senadores y Diputados, mediante transferencias y obras que regalaban a provincias y municipios, aunque el Estado Nacional las pagaba a precio de diamantes montados en platino.
 Así pasaron los años. Una parte de Argentina se acostumbró a que los servicios públicos como agua, electricidad, gas y transporte fuesen casi gratuitos, con lo que se podían derrochar a mansalva. Total, si del derroche resultaba que escaseaba el servicio, los ricos igual se la rebuscaban y los pobres que se jodan.
A partir de esa época las obras públicas pasaron a ser patrimonio casi exclusivo del Poder Ejecutivo Nacional. En la práctica el Estado Federal se disolvió en un unitarismo rivadaviano y los Gobernadores, si no son subsidiados por el Gobierno Nacional no pueden pagar ni los sueldos.
 Muchos argentinos se habituaron a que trabajar no es necesario ya que basta recibir algo del gobierno y rebuscársela como se puede, ya aguantando, ya viviendo en la miseria, ya delinquiendo.
Cada uno hizo al respecto lo que le resultó menos penoso ya que a esa altura ya había adolescentes cuyos abuelos habían perdido el trabajo en la época de Martínez de Hoz, los padres no consiguieron trabajo con Menem ni con los posteriores y ellos, ahora que había subsidios, se dieron cuenta que no valía la pena esforzarse ni por trabajar ni por estudiar.
Esa lección la aprendieron también muchos de nuestros vecinos paraguayos, bolivianos y peruanos ya que, comparativamente con lo que sucede en sus países, Argentina, tenía o tiene todavía, todo un sistema de protección social en hospitales, escuelas y ayudas, que no distingue entre nativos o extranjeros.
Mientras el régimen de subsidios crecía y crecía hasta que agotó los superávits y el gobierno, ya en manos de Cristina, empezó su carrera de rapiña tratando de expropiar cuanta caja hubiese disponible para proseguir con una fiesta, necesaria en origen, pero ya sin sentido.
 El principal problema del festival indiscriminado de subsidios es la apropiación delictiva de los mismos por las empresas subsidiadas, caso Cirigliano con sus empresas en EEUU, como también la mordida de los subsidios realizada por los otorgadores, un poco o mucho para la corona y otro poco o mucho para ellos, sus aviones, yates y mansiones.
Esta política, buena en origen, desquiciada en su aplicación extendida, necesitaba dos condiciones auxiliares para tener éxito. Una de las condiciones fue crear los coros de aplaudidores para darles una mística que el matrimonio no podía generar por si mismo, por su historia ni por su comportamiento. He ahí la más brillante operación política que emprendieron estos dos aventureros platenses enriquecidos a costillas de propietarios santacruceños. Compraron varios coros.
El más obvio, y que está en todos los gobiernos, es el de los funcionarios, los amigos, reales o comprados, los gobernadores e intendentes alquilados con obras y los periodistas subvencionados o empleados de los medios adictos.
El coro principal fue el de los guerrilleros y sus simpatizantes que habían escapado de la masacre que ellos mismos provocaron al pellizcar los testículos del monstruo tradicional de la política argentina, cual históricamente siempre fueron los militares, ingenuos e incultos que supimos generar. Los dirigentes que escaparon mientras morían sus soldados, fueron comprados dándoles la venganza que tanto anhelaban para pagar la culpa de haber vendido a sus seguidores. Se bajaron cuadros de delincuentes y se puso preso, muchas veces sin juicio, a todo ex militar que se creyó necesario.
Compraron también a las Madres de Plaza de Mayo, por el precio vil de exposición pública y de la cesión de negocios millonarios, para aprovechar la buena imagen internacional que ellas tenían originalmente.
Luego compraron al coro de los hijos desaparecidos. Ahí, donde ya no había culpas le fomentaron la venganza pero, por si no era suficiente, les dieron poder, mucho dinero, altos cargos y un largo etcétera. Así nació  La Cámpora
 Por último, al ir agotándose el ciclo, aparece la soberbia, la critica a todo el que piensa distinto, las cadenas de televisión, la persecución por la AFIP, el histrionismo como reemplazo del arte de gobernar y los cortesanos que siempre dicen que la reina tiene un hermoso vestido, aunque camine en los cueros con que Dios la trajo al mundo.
Por último, como condición necesaria, pero no suficiente para esa megalomanía del poder procedieron, Kirchner primero y Cristina luego, a cortar feta a feta los testículos del Partido Peronista, tanto por compra directa, como por desactivación del partido.

La negación


Por Héctor Blas Trillo

No caben dudas de que el cacerolazo del jueves 13 de setiembre descolocó a propios y a extraños. No hay que engañarse. La clase política en general no esperaba semejante manifestación de descontento, que se dio en todo el país.La verdad es que, de una u otra manera, todos estaban “en otra cosa”.

El oficialismo ha pretendido hacer creer, y finalmente parece haber creído, que el mal de todos los males está en un grupo periodístico al que tilda estúpidamente de monopólico o hegemónico, cuando claramente no es ninguna de las dos cosas. La oposición se ha comportado en muchas de las iniciativas del gobierno, como cómplice (la confiscación de las AFJP, la de YPF, la quita total de independencia al Banco Central, etc.)

El gobierno niega la inflación y no rectifica su accionar en el INDEC. Niega el hecho absurdo, grotesco, tragicómico, de que se difunda un índice que dice que la gente puede comer con 6 pesos diarios.

Se niega la inseguridad, al punto que la ministra del área afirma que ha bajado el delito, y su segundo, el Sr. Berni, nos dice que si un policía recibe dinero de modo ilegal es porque alguien se lo da, colocando en la misma bolsa al comisario y al pizzero; y lo que es peor, no diciéndonos qué piensa hacer para evitar el flagelo.

Las barras bravas actúan impunes y los presos salen de las cárceles para conformar fuerzas de choque de origen político, unas y otros con el claro aval de los gobernantes y dirigentes en general.

Las sospechas de corrupción, de enriquecimiento ilícito, de cohecho o lo que fuere son desechadas en muchos casos mediante ardides torpes. O con el auxilio de jueces de virtualmente probada dudosa moral.

Desde grupos de “intelectuales” pagos por el poder político se lanzan peroratas para pedir la reforma de la Constitución cuando en verdad lo único que piden es que abra la posibilidad de reelegir una vez más  a la presidenta.
Se prohíben actos elementales, como el de disponer de lo que es de uno. Se cierran importaciones a troche y moche y por lo tanto no se consiguen repuestos, no se consiguen medicamentos, se incentiva el robo de partes de automóviles, se cierran fábricas o se suspende a su personal.

La prohibición de la operatoria en moneda extranjera ha terminado con el mercado inmobiliario, especialmente del usado. Y así siguiendo.

La población se siente insegura, económica, social y jurídicamente. La gente tiene miedo no sólo de los delincuentes sino de lo que pueda decidirse políticamente. Especialmente en materia económica, pero no solo eso.
La vida corre peligro. Mientras corre la sangre la presidenta habla una y otra vez en la cadena nacional de nada. O de todo lo que ella quiere, pero no de lo que le pasa a la gente.

Los políticos oficialistas han salido a ofender a los manifestantes, a intentar descalificarlos desde una visión facciosa verdaderamente patética. Clasistas, acusan a los primeros de concurrir con sus mucamas para golpear cacerolas. Ridículos y carentes de argumentos, hablan de la buena vestimenta, mientras al mismo tiempo la presidenta (que no iba a ponerse nerviosa) inaugura una planta en San Juan de ropa de calidad y marca internacionales.

Cristina Fernández se pelea y enfrenta a gobernadores. Peralta en Santa Cruz, Macri en la Ciudad de Buenos Aires, De la Sota en Córdoba, Scioli en la Provincia de Buenos Aires. Les niega o directamente quita  recursos, los manda a administrar mejor, los descalifica. Y la gente sufre las consecuencias. La gente es, indudablemente, el proverbial pato de la boda.

La educación pública decae a niveles nunca vistos. En cualquier medición internacional la Argentina cae y cae en la materia. Los educadores hacen huelgas y toman a los chicos de rehenes una y otra vez. Los planes de estudio se encaminan a la propaganda política y no al conocimiento. Se multiplican los feriados. Se asegura la promoción de los cursos.  Se apela al recurso de la necesidad que se incrementa día a día. Las escuelas se transforman en comedores. Los adolescentes salen de ellas sin poder comprender un texto escrito.

Los planes de ayuda no se implementan para crear mientras tanto las condiciones para que lleguen inversiones y se multiplique la oferta de trabajo. No.  Se sostienen en el tiempo y cada vez más aumentan los beneficiarios, lo que es considerado un logro y no un fracaso. Es un logro que más gente necesite ayuda y el gobierno la atienda, esa es la lectura y de eso suele vanagloriarse la señora presidenta.

En materia energética lo que se hizo con Repsol es patético. Directamente el gobierno quitó la empresa a sus legítimos dueños sin pagar un peso. Y ahora se pretende que lleguen inversiones y hasta se anuncian “planes” por parte del nuevo “CEO” designado a dedo para gestionar la empresa YPF. Después de casi una década en la cual todos los entendidos, o no tanto, anunciaran una y otra vez el colapso energético y éste fuera negado, también una y otra vez, por el mismo gobierno, especialmente a través del ministro De Vido, la realidad salió a la luz, se culpó de ello a una empresa española a la que se la ha acusado, en los medios y no en la Justicia, de “vaciamiento”, luego de haberla autorizado a proceder como procedió.

Cualquier estudio serio muestra cómo las inversiones llegan a cuenta gotas a la Argentina, mientras que sí lo hacen a otros países de la región. Nadie en el gobierno parece dispuesto a analizar por qué.
La persecución ideológica a periodistas es un dato. Los empresarios deben pedir permiso para todo. Los políticos también. Los políticos opositores deben callar. Los gobernadores e intendentes deben apoyar si quieren recibir partidas para cumplir con  sus obligaciones. Y mucho más si quieren o deben hacer obras públicas indispensables.

Muchos dicen que esto es miedo. En verdad si lo es, lo es porque no se cumple con la ley y con la Constitución Nacional.
El gobierno se endeuda cada vez que emite moneda para adquirir dólares. Se endeuda cada vez que usa reservas y el Tesoro le entrega al Banco Central un bono a 10 años por el dinero retirado. Se endeuda cuando el Banco Central emite letras (lebacs, nobacs) para retirar los pesos de circulación.   El llamado “desendeudamiento” se convierte así en un bluf.

La propaganda oficial se despliega especialmente en los programas “Fútbol para todos” y “6,7,8” en la televisión. Pero la propaganda es tomada como tal por la población. Todo es irreal, ficticio, dibujado.

Se sabe que para algunos funcionarios cercanos a la presidenta, todo lo malo que ocurre es gestado por conspiradores contrarios a los intereses del país. Si bien puede ser cierto que habrá no pocos poderosos a quienes lo que pasa no le gusta, es difícil imaginar que todo cuanto ocurre en materias tan diversas es gestado en usinas que operan en contra del gobierno.

Así las cosas, un día la gente ha salido a protestar.  Y lo hizo de manera inorgánica, sin líderes a la vista. Y, como queda dicho, en contra de todos los políticos. Bastante parecido a 2001.
No hay cosa peor que intentar explicar un hecho mediante visiones sesgadas o interesadas.  La objetivación de lo ocurrido es la manera de poder interpretarlo para corregir el rumbo y evitar que se repita.

La descalificación de los manifestantes de parte de funcionarios no es otra cosa que un síntoma. Por alguna razón, que la presidenta no puede ignorar, tales funcionarios salen a decir lo que dicen, y nadie los corrige.

Hace un par de semanas el llamado viceministro de economía salió a decir que si el gobierno quería podría fundir a uno de los grupos económicos más importantes del país, que además tiene operaciones en el exterior de gran envergadura. Finalmente debió corregir sus dichos. Lo hizo de una forma impresentable, pero lo hizo. Allí sin duda hubo una rectificación, aunque el daño ya estuviera hecho. El hombre común puede preguntarse tranquilamente : si eso puede pasarle a Paolo Rocca (de él y del grupo que representa se trata), ¿qué puede esperarse que le pase a un pequeño comerciante?

La negación abarca entonces las cuestiones económicas, las cuestiones jurídicas, las cuestiones educativas, las cuestiones internacionales, todo. La tirantez se hace evidente, el cacerolazo es una respuesta. No hay demasiado misterio en esto.  Guste o no guste, algo anda mal cuando es más barato comer en Nueva York que en Buenos Aires, por ejemplo. O cuando la educación se retrasa tanto pese a que ha aumentado en estos años el presupuesto educativo. No es lo común que los países más democráticos del mundo se cierren en sus fronteras y su gente no pueda adquirir divisas para viajar, o para ahorrar, que es todavía peor. No es habitual que se escrache a disconformes desde la cadena nacional por el presidente de la república. La gente no vive enrejada. Los delincuentes cumplen sus condenas. El tráfico de armas o de drogas intenta por lo menos ser controlado. En esos países se vive más o menos normalmente.

En la Ciudad de Buenos Aires y en sus alrededores, proliferan los boliches donde se vende alcohol a menores de edad y la droga circula con total libertad. En los estadios de fútbol ocurre lo mismo. Nadie está tranquilo al salir o al entrar a su casa. Se dictan normas que nadie cumple. Se hace la vista gorda ante delitos flagrantes como el de la valija llena de dólares provenientes de Venezuela en un avión oficial. Se oculta la verdad de la inflación, de la pobreza, de la indigencia, del calamitoso estado de los transportes públicos. Los “trapitos” se manejan a sus anchas en zonas aledañas a actos públicos, y los desarmaderos no parecen sentir ningún acoso para llevar adelante su sucio “trabajo”.

Así se podría seguir con muchas cosas. Muchas de las cuales no son difíciles de corregir. Al menos de empezar a corregir. De poner el esfuerzo en hacerlo.

Luego de todo este panorama, un día se inicia el llamado a un cacerolazo masivo por Internet. No faltó algún político de dudoso pasado que dijera que la protesta fue “organizada por profesionales” que usaron cuentas falsas y varias cosas más. Pero también son profesionales los funcionarios públicos de la ex SIDE, y  quienes se encargan del inmenso aparato comunicacional el poder del gobierno.  Pamplinas. La realidad los dejó colgando del pincel a  todos. Oficialistas y opositores. De estos últimos, no faltaron algunos que quisieron y quieren hacer leña del árbol caído. Pero la gente no come vidrio. Esos opositores de última hora hace añares que liban de cargos públicos y no han hecho nada para cambiar las cosas. Al contrario, como queda dicho, muchas iniciativas bastante más que deplorables fueron apoyadas por esa oposición.

Y hasta acá llegó la historia. Ahora, todos en el mismo barco, veremos cómo sigue. Algo ha cambiado desde el día de la protesta. Algo que no se termina de definir es diferente. Para eso sirve una protesta masiva, para despertar a los adormilados y a los negadores. Porque si algo está presente en todo esto es, precisamente, la negación.

La calle, un plebiscito y el legado de Perón


por Orlando Novara 

El histriónico atril presidencial junto al abuso intensivo de la “Cadena Nacional” ha empezado a producir un resultado más revelador que inesperado. Pese a que ni la oposición ni los servicios de información ni los periodistas lo anunciaron, en algún punto era previsible que la gente ya se hartara de tantas palabras plagadas de sectarismo, soberbia y omisiones. Ni una de ellas para la inseguridad, la inflación o el enriquecimiento corrupto y descarado que, entre otros casos, supo anidar en la vicepresidencia sin que tampoco se pueda indagar más allá de ella


La ineficacia y desgaste del doble discurso, la demonización y un relato épico que se degradó junto a una falsa invocación a Dios con la pretensión de imponer miedo, pusieron lo suyo. La convocatoria del 13 de septiembre (13S) virtualmente anónima y por las redes sociales, agregó lo que faltaba. Fue la chispa que, como en otros lugares del mundo, encontró campo fértil en la indignación de una parte del pueblo para nada desdeñable. La respuesta fue una masiva, heterogénea, espontánea, horizontal y pacífica proliferación de concentraciones que llenaron la Plaza de Mayo, algunos barrios, el Monumento a la Bandera en Rosario, el Patio Olmos en Córdoba y numerosas plazas del interior en Mendoza, Bariloche, Mar del Plata, etc.

La abrumadora mayoría de los medios de comunicación gubernamentales (públicos y privados) ignoraron o intentaron minimizar los acontecimientos de ese día en el que la bronca salió del comentario y llegó a la calle. Pero no sirvió ni aún hay Berni ni forma represiva alguna capaz de conjurar el encuentro de la queja, Internet y el compromiso. El episodio, en todo caso, sirvió para desnudar la esencia de la Ley de Medios. No es desmonopolizar (algo que está bien) sino controlar contenidos y coartar así la libertad de expresión como uno de los fundamentos de la democracia.

La obvia ausencia de liderazgo político de la movilización (asignatura pendiente de la oposición) no opaca lo verdaderamente novedoso es que quienes forman parte de este espacio han puesto en juego su voluntad de participar. Tampoco la diversidad de propósitos es indescifrable: exceptuando fanatismos marginales  la mayoría de las cacerolas, bocinas, marchas y consignas fueron variadas pero no tan difíciles de interpretar. Sobre todo porque de un modo implícito y también explícito tuvieron como común denominador el rechazo a la re- reelección, esa pieza central del proyecto de “Cristina Eterna”. Un malestar pasado y presente que se resiste a ser futuro.

¿Por qué no al ensayo monárquico? Porque además de no ser deseable para nuestro país, cabalga sobre el recuerdos como el las valijas en la aduana; Schoklender; la tragedia del Once; Ciccone; los barra brava y presos del “batayón militante”;la manipulación de divisas; el todo por 6 pesos o, más cerca, el atropello antifederal. Esto es: los aguinaldos de la Provincia de Buenos Aires; el subte y el Banco de los porteños; la deuda provisional con Córdoba y hasta los sueldos de “Kirchnerlandia”. Sí, literalmente la pobre “Santa” y la “Cruz” que carga ese sufrido pueblo del sur con la herencia que le han dejado.  

En ves de hablar menos y escuchar más como recomendara una dirigente opositora, los aplaudidores compulsivos del palacio, bien vestidos y hasta millonarios muchos de ellos, no se les ocurrió mejor idea que descalificar a los manifestantes por su ropa o su procedencia como si ellos vivieran más cerca de la Villa 31 que de Puerto Madero. Una muestra con un dejo pseudo clasista de la hipócrita decadencia setentista que tan cabalmente caracteriza al actual elenco oficial del “cristinismo” que, en más de un caso y situación, también podría llamarse “cretinismo”.

No es ni arbitrariedad ni provocación. Para el diccionario “cretino” es la “persona de corto alcance que perjudica haciendo alarde de una ética que desconoce”. Después de todo es sin duda paródico que los miembros de “La Cámpora” - apoltronados en sus despachos y generosos sueldos- veneren y quieran con su nombre prolongar una efímera experiencia gubernamental que se cortó con el voto masivo a Perón y no pudo superar 45 días en el poder. Sobre todo cuando, por entonces, la mayoría de ellos no podían opinar porque eran niños o no habían nacido. (pre- imberbes). 

Aunque auto-adjudicarse continuadores de cuanto prócer se encuentra en el camino es ya una abrumadora práctica K, no parece bueno vivir de historias ajenas y mucho menos falsificarlas. Alguien debería decirle a la juventud que aquellos fueron tiempos más bien trágicos del movimiento nacional y popular. Donde los fanatismos inversos pero simétricos de ultraizquierda y ultraderecha, se sobrepusieron a la voluntad pacífica de las mayorías y habilitaron la irrupción de lo que luego fue la dictadura más sangrienta y siniestra de la historia argentina. No esta mal recordarlo en estos momentos en los que la paciencia parece que se agota.

En 1973 Perón retornaba al país después de 18 años de lucha de la mayoría del pueblo argentino. Llegaba con la expectativa de concretar la Unidad Nacional y poner su voluntad y experiencia al servicio de un proyecto latinoamericanista que mucho antes del Mercosur y el Unasur había comenzado con la alianza ABC (Argentina- Brasil-Chile) que por entonces estaba inconclusa. Por eso pese a que los mesiánicos de ambos bandos lo obligaron a sobreponerse a la edad y la salud para hacerse cargo del gobierno, hasta último momento procuró tender un puente al radicalismo que por entonces representaba casi exclusivamente a la llamada “clase media”. No se concretó aunque a su muerte Balbín dijera “el viejo adversario despide a un amigo”.
  
Esto, sin ser lo único, forma parte del legado de Perón que hay que difundir. Es muy probable que frente a las injusticias la mayor parte de los jóvenes K estén animados por una genuina voluntad de transformación social y de recuperación cultural de la conciencia nacional. Pero el problema es la autenticidad y orientación de ese cambio en manos de esta conducción de gobierno. Si en los 70 los copartícipes de la violencia colaboraron en llevar a una generación a un callejón sin salida, se debe evitar que los actuales aprendices de brujo, impulsen una nueva y costosa frustración.

El gobierno con personajes de derecha como Boudou y Echegaray o de la izquierda taparrabos como Sabbatella, ha tenido capacidad para construir un relato épico. Con un honesto empeño y creatividad, tarde o temprano, los jóvenes incluidos no pocos K debelarán su falsedad. Por múltiples causas que incluyen muchas no atribuibles al gobierno, como por ejemplo el “yuyito” maldito, es cierto que las condiciones actuales son mejores a las del pozo del 2001. Pero esto no justifica la falsificación de los indicadores de inflación y pobreza. Tampoco es compatible aceptar que se naturalice o legitime el silencio cómplice en torno a casos como el de las regalías petroleras de Santa Cruz, los negocios con YPF y Esquenazi, o la manipulación con la fabricación de billetes en Ciccone. No caben las excusas.

El gobierno procurará de aquí en más desvirtuar las causas de la movilización del 13 S y del malestar que refleja. Con los recursos mediáticos que critica pero utiliza, dirá que todo fue un intento destituyente; que se apunta contra los trabajadores; que se rechaza el fortalecimiento del mercado y el consumo interno y hasta que se quiere terminar con las asignaciones familiares.  Poco importa hoy lo que digan; que procure doblar la apuesta con otra marcha; o que apueste al “efecto” Blumberg por el cual esta protesta debería diluirse en el tiempo. El reloj del desgaste aceleró su marcha.

La amplitud geográfica y temática de una movilización cuyo epicentro fue el rechazo a la reforma constitucional y el ulterior fracaso de esta ridícula satanización de la clase media, ya se pueden computar como dos derrotas del gobierno. La tercera es que por primera ves los K, pese a sus intentos, se la ven en figurillas para caricaturizar o reducir la protesta a una expresión de la “derecha liberal, nazionalista o procesista”, cuyo común denominador es ver un marxista debajo de cada baldosa. Esos grupos fanatizados que son tan funcionales al gobierno, que desde la Semana Trágica hasta la última dictadura fueron iguales o peores a quienes dicen combatir. 

El 13 S como expresión parcial de la sociedad civil también es un llamado de atención para los dirigentes de la oposición que deben abandonar la especulación mezquina, oportunista y personalista y encarar acciones unitarias que estén a la altura de los acontecimientos. No aludimos solo a la convergencia social de expresiones como la CGT y la CTA. Nos referimos también a iniciativas políticas como hoy puede ser una campaña compartida de firmas para plebiscitar el rechazo a la reforma constitucional.

Frente a la impostura y la chatarra ideológica que nos presenta los K, mientras tanto, los peronistas debemos reafirmar las convicciones autenticas de lo nacional y popular.

Lo debemos hacer reconstruyendo el verdadero legado de Perón como una fuerza que además de tener el norte en la prosperidad económica y la justicia social, sea capaz de hacerse cargo de las mejores tradiciones democráticas y republicanas de la Nación. Ni más ni menos que lo que este gobierno ha olvidado.

sábado, 22 de septiembre de 2012

La elección bonaerense del 2013, una instancia crucial

Por Mariano Rovatti

Van perfilándose las alianzas y rupturas de cara a las elecciones del año próximo.  Los gobernadores e intendentes se hallan en una situación difícil, ya que a la mayoría  les resulta inviable no alinearse con el gobierno nacional, sobre todo en un año en donde además de legisladores nacionales, quizás se voten convencionales constituyentes, decidiéndose así la continuidad de Cristina Fernández más allá del 2015.

Tal cual como lo anticipamos meses atrás, el gobierno nacional promueve la reforma de la Constitución para permitir la segunda reelección consecutiva de Cristina Fernández. Durante este año, o en los primeros meses del 2013, se buscará sacar la ley que declare la necesidad de la reforma, objetivo que no es inalcanzable para el oficialismo. Y probablemente, en la elección de legisladores se incluya la nominación de constituyentes.

Para las elecciones de diputados y senadores nacionales, el panorama es variado en las principales provincias:
En Santa Fe, se prevé una disputa palmo a palmo entre Hermes Binner y Miguel del Sel, quienes encabezarán las listas de diputados nacionales por dos frentes: el socialista-radical y el PRO-peronismo independiente, respectivamente. Tercero  cómodo estará quien represente los intereses del kirchnerismo.
Córdoba presenta otro panorama, luego de la decisión de José Manuel De la Sota de convertirse en un referente de la oposición.  El gobernador dará su apoyo a una lista integrada por el PJ provincial, que le responde, y el PRO, recreando el nombre de Unión por Córdoba.  Seguramente, ocupará el primer lugar. Detrás, habrá dos fuerzas parejas: el radicalismo, liderado por Oscar Aguad, que buscará su reelección y la alianza de Luis Juez con el kirchnerismo. Los últimos movimientos del senador indicaran claramente que se une al oficialismo nacional. Ello es directa consecuencia del pase de De la Sota a la oposición y de la falta de referentes kirchneristas de envergadura en la provincia.
En Mendoza, crece la figura de Julio Cobos, quien liderará una lista radical que quizás incluya figuras extrapartidarias, como Enrique Thomas, jefe del bloque del Frente Peronista, quien también se halla frente al fin de su mandato. Un triunfo lo reposicionaría al ex vicepresidente, devolviéndole algo del protagonismo perdido, luego de haber sido casi dos años el político con mejor imagen del país.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en donde se eligen senadores nacionales, la lucha será entre el PRO y el Frente para la Victoria. Ya hemos analizado en otro artículo las perspectivas de esta elección. En las últimas semanas, se acercó Fernando Solanas al kirchnerismo,  casi del mismo modo que lo hizo Juez en Córdoba. El FPV carece de un candidato potente de origen peronista, por lo que Solanas guarda chances de ser representante del oficialismo.
Pero la gran elección, será otra vez, en la provincia de Buenos Aires. Por ahora, hay más dudas que certezas. En primer lugar, podremos verificar hasta dónde llega la voluntad política de Daniel Scioli. ¿Tendrá participación en el armado de listas? ¿apoyará a una lista opositora? ¿es Roberto Lavagna su favorito? ¿por dentro o fuera del FPV? ¿contará con el apoyo de Hugo Moyano?
Otro dilema será la actitud de Sergio Massa. ¿intentará pasar desapercibido y esperar hasta el mismo 2015 para definir su posicionamiento? ¿actuará en función de lo que haga Scioli respecto de Cristina, haciendo lo contrario y ocupando el espacio que éste deje vacío? ¿serían Scioli y Massa candidatos a constituyentes si hay elecciones para tal fin?
Alicia Kirchner sería quien encabece la lista de diputados nacionales, haciéndola poner un pie de cara al 2015, en donde sería candidata a gobernadora…o a Presidenta, aventuran algunos, si Cristina no logra la reforma. Se estima que tiene un piso electoral del 35%, el núcleo duro del kirchnerismo, que podría verse elevado si votan los adolescentes, y en especial, si lo hacen los extranjeros.
El resto de la lista será diseñado en la Casa Rosada, sin participación alguna de Scioli y el sindicalismo. Cristina pondrá allí a los hipercristinistas que le aseguren la máxima lealtad. La dependencia financiera provincial y el carácter del gobernador hacen poco probable que éste responda armando una lista por afuera del FPV, al menos ostensiblemente.
Frente a esa posibilidad, una hipotética lista apañada por Scioli le sacaría más votos a la oposición que al gobierno, por lo que al gobernador le quedan por ahora pocos caminos a recorrer por fuera del armado oficial. Veremos qué pasa más cerca del 2015.
Del otro lado del río, todo es diferente. No hay conducción centralizada, ni liderazgos convocantes, pero empiezan a definirse tibiamente algunas posiciones.
Jesús Cariglino asomó la cabeza con sucesivos encuentros públicos con Hugo Moyano, José Manuel de la Sota y Mauricio Macri, entre otros. Va consolidándose como el armador de un polo opositor con base territorial en su distrito, y ello ya le trajo problemas, como el crimen del enfermero Walter Navarro, con el que el vicegobernador Gabriel Mariotto armó una operación política tendiente a desgastarlo políticamente, sobre todo cuestionando el punto más fuerte de la gestión del intendente, la salud pública.
El intendente malvinense hizo pública su preferencia por un acuerdo con el macrismo, y quizás sea candidato a diputado nacional el año próximo, junto a Gabriela Michetti, si finalmente accede a cambiarse de distrito.
Esa posibilidad dejaría libre un callejón para el peronismo que puede representar Moyano, aunque éste mide muy mal en las encuestas. Quien encabece esa opción sería Lavagna, si participa Scioli del armado. Por distintos motivos, ambos no van a arriesgarse a una derrota. Otro referente de este espacio sería Jerónimo Venegas, con buena presencia en el interior provincial, pero con menos fuerza en el conurbano.
Otro referente del peronismo opositor es Francisco De Narváez, quien siempre ha hecho buenas elecciones, pero con un techo que le ha impedido ser gobernador. Hoy las encuestas no le sonríen como años atrás, y no es confiable para los demás referentes peronistas. Su opción más probable es que se repita la alianza con el radicalismo, en especial con el sector de Gustavo Posse.
El radicalismo tiene suspendida una interna, que podría ayudar a definir dónde está parado el centenario partido. Hay un sector proclive a una futura alianza con el PRO, otro que busca juntar fuerzas con el socialismo de Binner, y un tercero que es colaboracionista del gobierno. Una crisis de identidad que se agrava año a año, y que lo va alejando cada vez más de convertirse en una opción de poder.
Formalmente, la segunda fuerza electoral en la provincia es el FAP, que en realidad es una unión transitoria de fuerzas políticas. Sus referentes más importantes son Margarita Stolbizer, a quien se le vence el mandato, y Víctor de Gennaro y Victoria Donda, electos en 2011. Los tres armaron bloques distintos, lo que indica la falta de cohesión del espacio. El senador nacional Jaime Linares pertenece al GEN, por lo que respaldaría a Stolbizer.     
En todo este análisis, puede inferirse que si la oposición no logra cierto nivel de unidad, naufragará nuevamente. El sistema de internas abiertas permite que todas las diferencias entre sus miembros se diriman en esa instancia, presentando en la elección general una candidatura fuerte con posibilidades de triunfo.
Los espacios de Cariglino-PRO, Moyano, Venegas, De Narváez y el radicalismo deberían confluir en un solo frente, que tras la realización de las primarias ofrecería a la sociedad una alternativa real de poder, legitimada por la voluntad popular reflejada en las urnas.
El resultado de elección bonaerense del 2013 es particularmente decisivo de cara a la continuidad del régimen kirchnerista. No es sólo una elección intermedia, sino que es una instancia crucial.
Dentro de un mes, Venezuela vivirá una experiencia distinta, ya que Hugo Chávez tendrá por primera vez un challenger en serio, Henrique Capriles, surgido de una interna única de la oposición. Una victoria de éste o una derrota por poco margen puede servirle a la dirigencia opositora argentina de un modelo a seguir. 

martes, 14 de agosto de 2012

Una idea y 140 caracteres


por Mariano Rovatti

“No hay ideas”. “Nadie formula propuestas”. “No se elaboran planes alternativos”. Quejas frecuentes en el ámbito de la política argentina, donde todo se va resolviendo sobre la marcha, tanto en el gobierno como en la oposición. Pero ¿hay alguien dispuesto a leer una propuesta? ¿quién se toma el trabajo de leer un documento de diez carillas? ¿hay personas que cotejen ideas? ¿la imagen ha sustituido a la idea?  ¿vale la pena el esfuerzo de plasmar conceptos en palabras escritas? ¿puede un libro ser sustituido por un video? ¿puede ser reemplazado el papel por la tecnología on line?

La multiplicación de los medios de comunicación aumentó exponencial –y a veces- artificialmente el material informativo. Todos nos vemos bombardeados por abundante cantidad de noticias, comentarios, operaciones mediáticas, etc.

Además, para las personas que trabajan, el tiempo libre es cada vez más escaso, por lo que se reduce sustancialmente el tiempo disponible para la lectura de textos con cierta profundidad.

¿Cómo hacer para ganar la atención del lector? La competencia es feroz ante el material de lectura disponible en diarios, revistas, libros, Internet, y entre éstos y la radio y la televisión.

Esta situación exige al redactor un brutal poder de síntesis, sacrificando profundidad de análisis en pos de llegar a despertar interés en el destinatario.

Pero también –a veces- es necesaria determinada extensión en el análisis para explicar y entender un problema, debiéndose apuntar alto en el nivel del mensaje. Cuando ello es indispensable, hay que admitir que gran parte del público quedará al margen del mismo.

El riesgo de ésto es banalizar los temas, tratándose cuestiones de fondo de manera liviana. Es muy difícil evitar este inconveniente, sobre todo cuando también se verifica un deterioro del nivel cultural promedio de la población.

Para el mundo de la política, el desafío no es optar entre una forma u otra de decir, sino en desarrollar un plan integral de comunicación de contenidos a través de todos los medios disponibles: libros, diarios, revistas, televisión, radio, Internet…y dentro de ésta, las versiones on line de todas las demás, más las redes sociales, lugar de encuentro virtual de miles de personas de todo el mundo en simultáneo.

Facebook representa un extremo basado en la imagen, y Twitter en la palabra, en su mínima expresión. En la Argentina, el kirchnerismo, el macrismo y el sciolismo le han sacado ventaja al resto en esa tendencia, que a la vez también ha sido funcional a un proceso de pérdida de compromiso de la clase dirigente con valores, ideales y principios. Cuanto menos se diga, menos se compromete, pero también cuanto más se dice menos se logra llegar al destinatario.

Por ello, mal que nos pese, la cualidad de expresar conceptos simbólicamente a través de imágenes y/o de una sola frase debe ser explorada y desarrollada por cualquier proyecto político con ambiciones de poder. 

Impunidad es la palabra


por María del Rosario Miel Asquía 

“Eventos culturales” es la mejor explicación  que encontraron los poderes constituidos para justificar y describir los últimos hechos protagonizados por  la impronta K  autodenominada Vatayon  Militante, que  en ese marco convoca a sus huestes adictas y reclutadas a celebrar la noche

La gravedad  de esta realidad nos sobresalta, alarma y excede.
Una vez más, la Presidenta sale al cruce y trata de minimizar y explicar  el tema, rodeada de una siniestra corte de obsecuentes, fundamentalistas, apludidores y oportunistas…explicar, qué? La salida sistemática y programada de reclusos de diferentes unidades, población previamente relevada  desde hace meses, con el visto bueno de la justicia, es solo con fines de inserción social como parte de un plan diseñado por especialistas?
Esta vez fue demasiado lejos y las consecuencias ni siquiera pueden estimarse hoy, solo una evaluación de lo que sabemos. Un hecho  grave por donde se lo mire, desde Vázquez, desgraciadamente popular, nexo y referente  de tragedias  latentes en la sociedad,   una de las caras más vistas por estos días en videos subidos a todos los medios, hasta las explicaciones que brindan  funcionarios de todas las áreas.
Tres elementos sobresalen y deben preocuparnos, la liviandad de la presidenta  y su sistemática costumbre de echarle la culpa a un Scioli conspirador, la impunidad del accionar de cientos de personas movilizadas y las consecuencias en un futuro no tan lejano.
Parece que se han abierto las puertas de un infierno  invisible que estaba entre nosotros, el reflote histórico de los 70 amenazando con la formación de milicias populares, gran coincidencia ideológica con los actores de hoy.
Mas allá de la lectura política que le demos, un básico sentido común nos dice que algo no está bien, que estos movimientos ni son normales ni tienen por objeto proyectos re socializadores , que se trata de operaciones con determinado objetivo.
La legitimación de estos hechos, debe preocuparnos y mucho, una vez más el gobierno  K pone en peligro a los ciudadanos, aun conociendo estos hechos, podemos pensar que se están formando fuerzas de choque para que actúen en algún momento, ante hipótesis, fruto del delirio persecutorio que desciende el poder, enfrentándolos con el pueblo.
La Justicia por su parte volvió a hacer circular por estos días su opinión, remarcando lo que el Tribunal Oral en  lo Criminal N ° 20 señalara  en el caso Vázquez como “salida para participar en evento cultural”, haciéndolo extensible a otros cientos de reclusos y dándole letra al libreto presidencial. 
Las magras explicaciones no alcanzan,  por el contrario complican una situación dañosa para todos los que no cerramos los ojos ni asentimos, cómplices.
Profundizar en este pensamiento, nada trasnochado, potencialmente posible conociendo el estado general de caos y avasallamiento que sufrimos en todos los ámbitos, político, económico, social, y la clara percepción de un desborde de poder  casi amoral, es la tarea que nos queda, buscar hasta hallar el porqué de los hechos y comprometer mas voluntades pensantes  es la tarea de una oposición seria y plantada. Las  cosas se complican y se necesita respuesta.
Solo la ceguera y la impunidad permiten que en un estado, llamado de derecho, estos hechos tengan marco y desarrollo, legitimados subjetivamente por un poder que cree poder manejar voluntades, vidas, patrimonios y destinos a su antojo.
Paranoia e impunidad es la fórmula perfecta del vamos por todo.

Responsabilidades bajo tierra


por Fabián Rapolla 


El sistema de transportes  representa una de las grandes postergaciones de la realidad política nacional. Y tiene su manifiesto  profundo,  injusto, en los ferrocarriles y subterráneos.  Asoma, irritante y lapidario, el  paro de subtes, en una ciudad colapsada, con efectos que suelen ser devastadores para la rutina y los nervios de millones de
             porteños y                      
                                             bonaerenses.








Un sistema de subtes obsoleto, incapaz de dar respuesta a las necesidades de más de quince millones de personas que diariamente circulan por Buenos Aires. Un sistema de subtes que ha sido objeto de subvención y recaudación a costa de una fuerte desinversión, materia por demás recurrente del kirchnerismo. 
Subsidio del costo del viaje cuya única finalidad es el rédito político y recaudación de los amigos del poder a cargo de la empresa, quienes solo se han limitado a invertir lo esencial para que el servicio continúe funcionando con un mínimo de normalidad. Trenes que salen de circulación- de hecho Metrovías acaba de anunciar el retiro de 20 formaciones-, lo que afecta directamente la frecuencia de viaje de las unidades disponibles. Unidades incomodas, gente viajando abarrotada en horas pico, instalaciones sanitarias en pésimo estado, andenes sucios, y una legión de pungistas “trabajando” con sospechosa impunidad complementan el marco de un servicio que suele ser privilegiado por su rapidez, eficacia y seguridad, en el resto del mundo. 
 Una vez más la gente pagando el precio de una disputa mezquina entre el gobierno nacional y el gobierno de la ciudad. Bien sabemos que el gobierno de la nación muy poco ha hecho nada con el desarrollo de la vía subterránea en todos los años que lleva en el poder. Ahora bien, una vez firmada el acta de transferencia del servicio de subterráneo a la ciudad de Buenos Aires el 3 de enero pasado, el gobierno porteño de modo inadmisible sigue negando su responsabilidad en la gestión de autoridad y contralor de un servicio, que vaya paradoja, se encuentra dentro de los límites de la ciudad.
Macri tiene aspiraciones presidenciales, pero no se anima a administrar una red subterránea pequeña, con una excusa pueril y hasta insultante, dice que no se han respetado las inversiones. Los que hacemos política sabemos que en la Argentina, suelen no respetarse los compromisos; sin embargo,   ello no es óbice para asumir las responsabilidades que le competen a cada quien. La decisión de aumentar el costo del boleto de subte surgió del gobierno de la ciudad. Ese es una acto de soberanía política. De ejercicio del poder. ¿Cuándo firmó el acta, no sabía Macri, que las inversiones no se habían hecho?
La firma del acta y el aumento del pasaje son hechos de una inequívoca voluntad: hacerse cargo del subte. Entonces, debe ser completado desarrollando plenamente las obligaciones que lo acompañan. Los subtes están dentro de la ciudad y son, inclusive una buena oportunidad para el macrismo de demostrar que con ingenio y buena administración, se puede mejorar un servicio largamente postergado.
Pero se ha elegido el camino del cristicinismo, entrando en su juego de  pelea, eligiendo la confrontación. Pareciera que si asume la conducción del subte se estaría dejando avasallar por el poder kirchnerista. Ya sabemos que Cristina solo gobierna para los que están con ella. Los porteños somos rehenes azorados de sus políticas segregacionistas y desgastantes para con el macrismo. Cristina gobierna para sí, pero Macri cae en lo mismo; ambos miran su propio ombligo y terminan siendo prisioneros de su propia intolerancia.
Y siempre la gente como victima del salvajismo político. Los trabajadores del subte que no acceden a su bien ganado aumento salarial (la pretensión es de un 28%, un nivel acorde al del resto de los trabajadores) Y la población general que sucumbe ante un tránsito desbordado, causando innumerables padecimientos de toda índole. Si la excusa de que “mi antecesor no hizo lo que prometió”, fuera políticamente válida, aún seríamos una aldea.
La grandeza del General Perón residía en que siempre gobernó para la unidad nacional. Y fue lo que nos transmitió permanentemente: gobernar para la gente. Perón gobernó para todos los argentinos y estableció un proyecto para el conjunto.
Quisiera cerrar con un poco de peronismo para todos, especialmente para Cristina y Mauricio: “El espacio donde operará el movimiento peronista será entonces el de la comunidad integralmente concebida  con una vocación totalizadora y el partido, en tanto, una institución más… “.(Política y Estrategi as, pag. 53)  A  estudiar…

Panorama actual agosto 2012


Por Ricardo Auer


Escribíamos ya allá por Septiembre del 2008 sobre temas actuales: “La CGT de Moyano ha pedido el aumento del salario mínimo básico a $1.250.-, la eliminación del impuesto a la ganancia para los obreros sindicalizados y un aumento de salario familiar. Además, el gremio de Camioneros quiere reabrir su paritaria para subir sus salarios, cuyo aumento nominal del 19,5% de marzo 2008, ha quedado superado por la inflación verdadera. …. Su incumplimiento llevará primero a la agitación y luego a la movilización. …No es casualidad que lo que pensaba Moyano desde hace muchos años, ahora comenzó a decirlo en voz alta: el asesinato de Rucci y de tantos otros, también son delitos de lesa humanidad. (el viernes 10/08/2012 la justicia nacional dictaminó que ese  asesinato, cometido por los Montoneros, no era de lesa humanidad y que había prescripto)

También decíamos en 2008: El pueblo se está cansando, por saturación de problemas, casi al grado de la exasperación y podría solicitar “soluciones” más rápidas que la dulce espera de las elecciones parlamentarias, especie de Torneo Clasificatorio para las Grandes Ligas, las presidenciales. La pregunta que hoy hay que hacerse es: ¿el ciudadano común aguantará bancarse 3 años mas de inflación, inseguridad, caos vehicular, incertidumbre, corridas cambiarias, y tantos otros males cotidianos en forma simultánea? No terminará involucrando en su sentencia a un gobierno sin rumbo, también a aquellos especuladores o espectadores, que, con el pretexto de defender la sagrada democracia, no superan el parloteo diletante, crítico o de analista externo o del amontonamiento de “viejos y gastados dirigentes”. Cualquier semejanza con la actualidad NO es casualidad.

La realidad argentina transcurre desde hace años con una insoportable levedad para resolver al menos ALGUN problema. Todo problema se oculta bajo la alfombra, simulando soluciones, que estallan nuevamente al poco tiempo. El deterioro en todos los órdenes continúa. Los escándalos se suceden en una sucesión imparable, de tal forma que el siguiente enmascara al anterior. Sin embargo el pueblo no termina de cansarse de tanta Mala Praxis de la clase política, que sería intolerable en otras profesiones, como cirujanos, abogados, ingenieros o arquitectos.

Hay suficientes motivos para despedirlos: los servicios de transporte ferroviario son calamitosos; los hospitales se mantienen sólo por la buena voluntad de los médicos, que sufren múltiples y absurdas  agresiones; los docentes tienen que defenderse de alumnos que se drogan; los presos salen a hacer actividades “culturales” para reinsertarse en la sociedad (cual?);  el dinero nacional lo emite una sociedad fantasma de dueños desconocidos;  los barrabravas del fútbol son elogiados por la presidente; los 52 muertos de la tragedia de Once, son culpables por viajar “todos adelante”; el Subterráneo de BA no es gestionado por nadie (está en el limbo); las guerras políticas son toleradas por la población como algo “normal”. En cualquier lugar del mundo, cualquiera de  estos hechos o dichos provocaría una crisis política fenomenal. Acá todo vale. Se acepta lo que no toleraría hasta un practicante “yoga” del budismo “zen”.

Algo está podrido en Argentina y nadie lo quiere, o se anima, a resolver. El oficialismo se cierra sobre sí mismo, dándole “todo el poder a Cristina”. Al menos, cuando la dirigencia fracasaba, Lenin recomendaba, un poco mas democráticamente, darle “todo el poder a los soviets” (basismo). El “escudo” de Cristina, utilizado por algunos pícaros internos para lograr ventajas personales, puede dar algunos resultados, pero éstos son cada vez más desgastantes en términos de salud y vulnerabilidad. El recurso de la “cadena nacional” ya se está agotando por saturación. La gente ya no la escucha. La concepción de “todo el poder a Cristina” revela también que, por ahora, no hay recambios viables dentro del oficialismo. Por eso ya se preparan rutas alternativas. Por el lado de la oposición, poco se observa, ya que privilegian el sostenimiento de sus privilegios personales y su “carrera política”. A muchos de ellos les encanta bailar en la cubierta del Titanic.
Los jóvenes tienen una cuota de idealismo mayor que los adultos; probablemente porque es un insumo vital para seguir en la lucha por la vida.  Debe reconocerse que el oficialismo ha sabido transmitirle una alegre “sensación” de transgresión, lo cual implicaría un acercamiento emocional positivo. Además hubo en los primeros años, un aumento del empleo. Sin embargo la realidad actual, luego de 9 años de gestión, choca contra esa simpatía emocional. El empleo juvenil está estancado; el porcentaje de los “ni-ni” (no estudia/no trabaja) es mas del 30%. El fracaso de las escuelas argentinas en lengua y matemáticas es calamitoso. La drogadicción esta haciendo estragos en las capas más humildes y expuestas. Tenemos ya la tercera generación de gente que vive del subsidio público (planes sociales). El narcotráfico se expande sin demasiados impedimentos. El panorama dista  de ser positivo.

Se dice habitualmente que las situaciones económicas determinan el comportamiento político de las sociedades. Dicho de otro modo, si hay crecimiento y hay consumo, la gente vota al poder de turno. Si la próxima cosecha de soja, cuyos dólares entran en caja justo antes de las elecciones parlamentarias 2013, es muy buena, ganaría nuevamente Cristina, la Cámpora y el FpV. El oficialismo apuesta a eso. La pregunta que uno se hace es si seguirá el pueblo argentino aguantando cachetazos, mientras le den algo para consumir, o no lo hará. La sociedad debería preguntarse si tener un nuevo electrodoméstico, un plasma o un cambio de auto es un mejor proyecto de vida que intentar que haya mas empleo, mas seguridad, menos inflación?. Priorizamos el bolsillo en lugar de la vida misma?

Una sensación de miedo, inyectado desde el poder, recorre el espectro social, intimidando a políticos, economistas, periodistas, medios de comunicación, empresarios grandes, medianos  y pequeños. La sociedad se mantiene en silencio, haciendo catarsis en redes sociales, en blogs de Internet o simplemente mascullando en círculos familiares o de amigos. La inyección de miedo intenta remplazar al razonamiento y al debate. Es la continuación del sostenimiento de la verdad “por otros medios”. Aceptar el miedo como arma política es convertirse en un dócil rebaño, sin intereses ni valores particulares.

La sociedad actual se ha convertido en un conjunto de seres humanos “solos” que esperan su transcurrir sin trascendencia. La verdad se mezcla con lo falso. Lo bueno con lo malo. Lo honesto con lo deshonesto. El relativismo festeja. Toda mala realidad puede ser comunicada (y creída) como “brillante”. Sociedad que se desgarra las vestiduras por una seguidilla de crímenes aberrantes, que luego olvidan pasados el fin de semana; sociedad anestesiada, entretenida con el rating televisivo, apática, individualista, consumista de “novedades”, conservadora (aceptadora del statu quo). Seremos una sociedad así?  Somos en el fondo, iguales que nuestros representantes?. Todos tenemos la respuesta.