martes, 14 de agosto de 2012

Impunidad es la palabra


por María del Rosario Miel Asquía 

“Eventos culturales” es la mejor explicación  que encontraron los poderes constituidos para justificar y describir los últimos hechos protagonizados por  la impronta K  autodenominada Vatayon  Militante, que  en ese marco convoca a sus huestes adictas y reclutadas a celebrar la noche

La gravedad  de esta realidad nos sobresalta, alarma y excede.
Una vez más, la Presidenta sale al cruce y trata de minimizar y explicar  el tema, rodeada de una siniestra corte de obsecuentes, fundamentalistas, apludidores y oportunistas…explicar, qué? La salida sistemática y programada de reclusos de diferentes unidades, población previamente relevada  desde hace meses, con el visto bueno de la justicia, es solo con fines de inserción social como parte de un plan diseñado por especialistas?
Esta vez fue demasiado lejos y las consecuencias ni siquiera pueden estimarse hoy, solo una evaluación de lo que sabemos. Un hecho  grave por donde se lo mire, desde Vázquez, desgraciadamente popular, nexo y referente  de tragedias  latentes en la sociedad,   una de las caras más vistas por estos días en videos subidos a todos los medios, hasta las explicaciones que brindan  funcionarios de todas las áreas.
Tres elementos sobresalen y deben preocuparnos, la liviandad de la presidenta  y su sistemática costumbre de echarle la culpa a un Scioli conspirador, la impunidad del accionar de cientos de personas movilizadas y las consecuencias en un futuro no tan lejano.
Parece que se han abierto las puertas de un infierno  invisible que estaba entre nosotros, el reflote histórico de los 70 amenazando con la formación de milicias populares, gran coincidencia ideológica con los actores de hoy.
Mas allá de la lectura política que le demos, un básico sentido común nos dice que algo no está bien, que estos movimientos ni son normales ni tienen por objeto proyectos re socializadores , que se trata de operaciones con determinado objetivo.
La legitimación de estos hechos, debe preocuparnos y mucho, una vez más el gobierno  K pone en peligro a los ciudadanos, aun conociendo estos hechos, podemos pensar que se están formando fuerzas de choque para que actúen en algún momento, ante hipótesis, fruto del delirio persecutorio que desciende el poder, enfrentándolos con el pueblo.
La Justicia por su parte volvió a hacer circular por estos días su opinión, remarcando lo que el Tribunal Oral en  lo Criminal N ° 20 señalara  en el caso Vázquez como “salida para participar en evento cultural”, haciéndolo extensible a otros cientos de reclusos y dándole letra al libreto presidencial. 
Las magras explicaciones no alcanzan,  por el contrario complican una situación dañosa para todos los que no cerramos los ojos ni asentimos, cómplices.
Profundizar en este pensamiento, nada trasnochado, potencialmente posible conociendo el estado general de caos y avasallamiento que sufrimos en todos los ámbitos, político, económico, social, y la clara percepción de un desborde de poder  casi amoral, es la tarea que nos queda, buscar hasta hallar el porqué de los hechos y comprometer mas voluntades pensantes  es la tarea de una oposición seria y plantada. Las  cosas se complican y se necesita respuesta.
Solo la ceguera y la impunidad permiten que en un estado, llamado de derecho, estos hechos tengan marco y desarrollo, legitimados subjetivamente por un poder que cree poder manejar voluntades, vidas, patrimonios y destinos a su antojo.
Paranoia e impunidad es la fórmula perfecta del vamos por todo.

Responsabilidades bajo tierra


por Fabián Rapolla 


El sistema de transportes  representa una de las grandes postergaciones de la realidad política nacional. Y tiene su manifiesto  profundo,  injusto, en los ferrocarriles y subterráneos.  Asoma, irritante y lapidario, el  paro de subtes, en una ciudad colapsada, con efectos que suelen ser devastadores para la rutina y los nervios de millones de
             porteños y                      
                                             bonaerenses.








Un sistema de subtes obsoleto, incapaz de dar respuesta a las necesidades de más de quince millones de personas que diariamente circulan por Buenos Aires. Un sistema de subtes que ha sido objeto de subvención y recaudación a costa de una fuerte desinversión, materia por demás recurrente del kirchnerismo. 
Subsidio del costo del viaje cuya única finalidad es el rédito político y recaudación de los amigos del poder a cargo de la empresa, quienes solo se han limitado a invertir lo esencial para que el servicio continúe funcionando con un mínimo de normalidad. Trenes que salen de circulación- de hecho Metrovías acaba de anunciar el retiro de 20 formaciones-, lo que afecta directamente la frecuencia de viaje de las unidades disponibles. Unidades incomodas, gente viajando abarrotada en horas pico, instalaciones sanitarias en pésimo estado, andenes sucios, y una legión de pungistas “trabajando” con sospechosa impunidad complementan el marco de un servicio que suele ser privilegiado por su rapidez, eficacia y seguridad, en el resto del mundo. 
 Una vez más la gente pagando el precio de una disputa mezquina entre el gobierno nacional y el gobierno de la ciudad. Bien sabemos que el gobierno de la nación muy poco ha hecho nada con el desarrollo de la vía subterránea en todos los años que lleva en el poder. Ahora bien, una vez firmada el acta de transferencia del servicio de subterráneo a la ciudad de Buenos Aires el 3 de enero pasado, el gobierno porteño de modo inadmisible sigue negando su responsabilidad en la gestión de autoridad y contralor de un servicio, que vaya paradoja, se encuentra dentro de los límites de la ciudad.
Macri tiene aspiraciones presidenciales, pero no se anima a administrar una red subterránea pequeña, con una excusa pueril y hasta insultante, dice que no se han respetado las inversiones. Los que hacemos política sabemos que en la Argentina, suelen no respetarse los compromisos; sin embargo,   ello no es óbice para asumir las responsabilidades que le competen a cada quien. La decisión de aumentar el costo del boleto de subte surgió del gobierno de la ciudad. Ese es una acto de soberanía política. De ejercicio del poder. ¿Cuándo firmó el acta, no sabía Macri, que las inversiones no se habían hecho?
La firma del acta y el aumento del pasaje son hechos de una inequívoca voluntad: hacerse cargo del subte. Entonces, debe ser completado desarrollando plenamente las obligaciones que lo acompañan. Los subtes están dentro de la ciudad y son, inclusive una buena oportunidad para el macrismo de demostrar que con ingenio y buena administración, se puede mejorar un servicio largamente postergado.
Pero se ha elegido el camino del cristicinismo, entrando en su juego de  pelea, eligiendo la confrontación. Pareciera que si asume la conducción del subte se estaría dejando avasallar por el poder kirchnerista. Ya sabemos que Cristina solo gobierna para los que están con ella. Los porteños somos rehenes azorados de sus políticas segregacionistas y desgastantes para con el macrismo. Cristina gobierna para sí, pero Macri cae en lo mismo; ambos miran su propio ombligo y terminan siendo prisioneros de su propia intolerancia.
Y siempre la gente como victima del salvajismo político. Los trabajadores del subte que no acceden a su bien ganado aumento salarial (la pretensión es de un 28%, un nivel acorde al del resto de los trabajadores) Y la población general que sucumbe ante un tránsito desbordado, causando innumerables padecimientos de toda índole. Si la excusa de que “mi antecesor no hizo lo que prometió”, fuera políticamente válida, aún seríamos una aldea.
La grandeza del General Perón residía en que siempre gobernó para la unidad nacional. Y fue lo que nos transmitió permanentemente: gobernar para la gente. Perón gobernó para todos los argentinos y estableció un proyecto para el conjunto.
Quisiera cerrar con un poco de peronismo para todos, especialmente para Cristina y Mauricio: “El espacio donde operará el movimiento peronista será entonces el de la comunidad integralmente concebida  con una vocación totalizadora y el partido, en tanto, una institución más… “.(Política y Estrategi as, pag. 53)  A  estudiar…

Panorama actual agosto 2012


Por Ricardo Auer


Escribíamos ya allá por Septiembre del 2008 sobre temas actuales: “La CGT de Moyano ha pedido el aumento del salario mínimo básico a $1.250.-, la eliminación del impuesto a la ganancia para los obreros sindicalizados y un aumento de salario familiar. Además, el gremio de Camioneros quiere reabrir su paritaria para subir sus salarios, cuyo aumento nominal del 19,5% de marzo 2008, ha quedado superado por la inflación verdadera. …. Su incumplimiento llevará primero a la agitación y luego a la movilización. …No es casualidad que lo que pensaba Moyano desde hace muchos años, ahora comenzó a decirlo en voz alta: el asesinato de Rucci y de tantos otros, también son delitos de lesa humanidad. (el viernes 10/08/2012 la justicia nacional dictaminó que ese  asesinato, cometido por los Montoneros, no era de lesa humanidad y que había prescripto)

También decíamos en 2008: El pueblo se está cansando, por saturación de problemas, casi al grado de la exasperación y podría solicitar “soluciones” más rápidas que la dulce espera de las elecciones parlamentarias, especie de Torneo Clasificatorio para las Grandes Ligas, las presidenciales. La pregunta que hoy hay que hacerse es: ¿el ciudadano común aguantará bancarse 3 años mas de inflación, inseguridad, caos vehicular, incertidumbre, corridas cambiarias, y tantos otros males cotidianos en forma simultánea? No terminará involucrando en su sentencia a un gobierno sin rumbo, también a aquellos especuladores o espectadores, que, con el pretexto de defender la sagrada democracia, no superan el parloteo diletante, crítico o de analista externo o del amontonamiento de “viejos y gastados dirigentes”. Cualquier semejanza con la actualidad NO es casualidad.

La realidad argentina transcurre desde hace años con una insoportable levedad para resolver al menos ALGUN problema. Todo problema se oculta bajo la alfombra, simulando soluciones, que estallan nuevamente al poco tiempo. El deterioro en todos los órdenes continúa. Los escándalos se suceden en una sucesión imparable, de tal forma que el siguiente enmascara al anterior. Sin embargo el pueblo no termina de cansarse de tanta Mala Praxis de la clase política, que sería intolerable en otras profesiones, como cirujanos, abogados, ingenieros o arquitectos.

Hay suficientes motivos para despedirlos: los servicios de transporte ferroviario son calamitosos; los hospitales se mantienen sólo por la buena voluntad de los médicos, que sufren múltiples y absurdas  agresiones; los docentes tienen que defenderse de alumnos que se drogan; los presos salen a hacer actividades “culturales” para reinsertarse en la sociedad (cual?);  el dinero nacional lo emite una sociedad fantasma de dueños desconocidos;  los barrabravas del fútbol son elogiados por la presidente; los 52 muertos de la tragedia de Once, son culpables por viajar “todos adelante”; el Subterráneo de BA no es gestionado por nadie (está en el limbo); las guerras políticas son toleradas por la población como algo “normal”. En cualquier lugar del mundo, cualquiera de  estos hechos o dichos provocaría una crisis política fenomenal. Acá todo vale. Se acepta lo que no toleraría hasta un practicante “yoga” del budismo “zen”.

Algo está podrido en Argentina y nadie lo quiere, o se anima, a resolver. El oficialismo se cierra sobre sí mismo, dándole “todo el poder a Cristina”. Al menos, cuando la dirigencia fracasaba, Lenin recomendaba, un poco mas democráticamente, darle “todo el poder a los soviets” (basismo). El “escudo” de Cristina, utilizado por algunos pícaros internos para lograr ventajas personales, puede dar algunos resultados, pero éstos son cada vez más desgastantes en términos de salud y vulnerabilidad. El recurso de la “cadena nacional” ya se está agotando por saturación. La gente ya no la escucha. La concepción de “todo el poder a Cristina” revela también que, por ahora, no hay recambios viables dentro del oficialismo. Por eso ya se preparan rutas alternativas. Por el lado de la oposición, poco se observa, ya que privilegian el sostenimiento de sus privilegios personales y su “carrera política”. A muchos de ellos les encanta bailar en la cubierta del Titanic.
Los jóvenes tienen una cuota de idealismo mayor que los adultos; probablemente porque es un insumo vital para seguir en la lucha por la vida.  Debe reconocerse que el oficialismo ha sabido transmitirle una alegre “sensación” de transgresión, lo cual implicaría un acercamiento emocional positivo. Además hubo en los primeros años, un aumento del empleo. Sin embargo la realidad actual, luego de 9 años de gestión, choca contra esa simpatía emocional. El empleo juvenil está estancado; el porcentaje de los “ni-ni” (no estudia/no trabaja) es mas del 30%. El fracaso de las escuelas argentinas en lengua y matemáticas es calamitoso. La drogadicción esta haciendo estragos en las capas más humildes y expuestas. Tenemos ya la tercera generación de gente que vive del subsidio público (planes sociales). El narcotráfico se expande sin demasiados impedimentos. El panorama dista  de ser positivo.

Se dice habitualmente que las situaciones económicas determinan el comportamiento político de las sociedades. Dicho de otro modo, si hay crecimiento y hay consumo, la gente vota al poder de turno. Si la próxima cosecha de soja, cuyos dólares entran en caja justo antes de las elecciones parlamentarias 2013, es muy buena, ganaría nuevamente Cristina, la Cámpora y el FpV. El oficialismo apuesta a eso. La pregunta que uno se hace es si seguirá el pueblo argentino aguantando cachetazos, mientras le den algo para consumir, o no lo hará. La sociedad debería preguntarse si tener un nuevo electrodoméstico, un plasma o un cambio de auto es un mejor proyecto de vida que intentar que haya mas empleo, mas seguridad, menos inflación?. Priorizamos el bolsillo en lugar de la vida misma?

Una sensación de miedo, inyectado desde el poder, recorre el espectro social, intimidando a políticos, economistas, periodistas, medios de comunicación, empresarios grandes, medianos  y pequeños. La sociedad se mantiene en silencio, haciendo catarsis en redes sociales, en blogs de Internet o simplemente mascullando en círculos familiares o de amigos. La inyección de miedo intenta remplazar al razonamiento y al debate. Es la continuación del sostenimiento de la verdad “por otros medios”. Aceptar el miedo como arma política es convertirse en un dócil rebaño, sin intereses ni valores particulares.

La sociedad actual se ha convertido en un conjunto de seres humanos “solos” que esperan su transcurrir sin trascendencia. La verdad se mezcla con lo falso. Lo bueno con lo malo. Lo honesto con lo deshonesto. El relativismo festeja. Toda mala realidad puede ser comunicada (y creída) como “brillante”. Sociedad que se desgarra las vestiduras por una seguidilla de crímenes aberrantes, que luego olvidan pasados el fin de semana; sociedad anestesiada, entretenida con el rating televisivo, apática, individualista, consumista de “novedades”, conservadora (aceptadora del statu quo). Seremos una sociedad así?  Somos en el fondo, iguales que nuestros representantes?. Todos tenemos la respuesta.

viernes, 6 de julio de 2012

Se calienta la interna entre Nación y Provincia


Documento del IPUNAC

Se calienta la interna entre Nación y Provincia. Los rehenes en este caso son los empleados estatales y sus familias, quienes por la miopía, mezquindad y falencias de gestión de sus gobernantes ven postergado el cobro de su aguinaldo.
A ellos se les agrega todos los trabajadores y proveedores de las obras públicas en ejecución y a realizarse, que perderán total o parcialmente su horizonte de trabajo.

Si alguien creyó que un gobierno que se dice continuador y superador del peronismo jamás iba a agredir los salarios con impuestos destinados a los privilegiados, y poner en práctica el viejo sueño patronal de fraccionar el aguinaldo en cuotas, para disolver esa conquista que tanta lucha les costó los trabajadores, es hora de que revise sus certezas.

Lo cierto es que, en su necesidad de ver sangre derramada, el kirchnerismo, salió a golpear a Scioli. El gobernador, fiel a su política de no confrontación, delega en subordinados la discusión y disputa con el cristinismo
 

Esta situación afecta al cristinismo donde más le duele. Le duele que lo desafíen, le duele que le ganen de mano, le duele no ser ya el totalizador de la política nacional. Le duele ver que figuras como Moyano y Scioli, que ellos mismos  impulsaron, hoy se les plantan como alternativa de oposición, justamente dentro del peronismoSi el cristinismo continúa apretando al gobierno provincial a expensas de la gente, es esperable que las secuelas salpiquen a la opinión pública y se siga incrementando, entonces, el  descrédito  y la desilusión con los K.
Para la Provincia de Buenos Aires, hoy se hace imperioso reclamar por  la coparticipación federal, recortada desde hace años, y por el congelamiento del fondo del conurbano. Situación que en definitiva,  tiene como principal responsable al ejecutivo nacional. 
Esta necesidad permanente del cristinismo de dividir, de lastimar, de atacar tiene mucho que ver con aquellos que padecen de modo patológico un ego mesiánico que los lleva a creer que son los únicos portadores de la verdad. Gobernar para todos es gobernar para el conjunto. El conjunto  comprende a los que no piensan igual. Los que no piensan igual, también aportan y construyen desde el disenso, la crítica y la opinión diferente.
Pero el kirchnerismo ve fantasmas en todos lados, que es en fin, el síntoma que padece todo perseguidor. Tratar de reescribir la historia y refundar la Patria es algo que no les está saliendo bien. Tratar al que piensa distinto desde la venganza y el ánimo de lastimarlo, es altamente peligroso para la democracia y rayano con posturas dictatoriales. Claro, es cierto, los extremos se tocan, como siempre.

Moyano ganó la calle y el acto de Plaza de Mayo marcará un antes y un después de la relación con el gobierno kirchnerista

Por Juan Maya


Mientras la presidente Cristina Fernández de Kirchner desde San Luis inauguraba por cadena nacional una planta de emprendimientos porcinos, miles de trabajadores marcharon hacia la Plaza de Mayo, para exigir el aumento del mínimo no imponible y las asignaciones familiares "para todos", como rezaban los carteles del Sindicato de Camioneros.



Algunas estimaciones de diversos medios de comunicación señalan que participaron entre 50 y 70 mil personas marcando el éxito de la movilización.
Además del gremio de los camioneros, participaron más de 100 sindicatos y agrupaciones políticas. Se pudo observar banderas de diver-sos orígenes ideológicos como las del partido obrero, el partido de la liberación, proyecto Sur, dirigentes radicales como Nito Artaza junto con carteles de Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa, el PCR y el MTS unidos a los gastronómicos y judiciales en el espacio de la plaza.

También dieron su presente en el acto los dirigentes de Dragado y Balizamiento (Juan Carlos Schmid), Canillitas (Omar Plaini), Judiciales (Julio Piumato), Textiles (Jorge Lobais) y Cerámicos (Domingo Moreyra), Unión Ferroviaria (Ruben "Pollo" Sobrero), Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (Ricardo Cirielli), UATRE (Gerónimo "Momo" Venegas) y la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (Jorge Pérez Tamayo), entre otras agrupaciones que adhirieron a la marcha. Uno de los aspectos destacables de la marcha fue el orden y disciplina de los militantes y la tranquilidad de la gente suelta que participó, fue muy importante ante la ausencia de la policía por decisión del gobierno.No se observó ningún incidente ni antes ni después en la desconcentración que se hizo en paz y sin complicaciones.

El discurso de Hugo Moyano tuvo como eje la lucha por el peronismo, hubo una apelación a la clase media, y un llamado de unidad para los diferentes sectores. El camionero se dirigió a los que se consideren "peronistas" y compartió algunas "reflexiones". Pidió que relean a Perón, y, como convocatoria a la unidad, destacó la frase que "cambió el apotegma" del movimiento: "Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino".

Pidió por el acceso a la vivienda, otro reclamo de la clase media:  "La tendencia favorable se consolida socialmente, como lo hizo Perón en el 46', haciendo vivienda para los trabajadores", dijo y exigió que se re-estatice el Banco Hipotecario para poder facilitar esa política.

Denunció, sin nombrar al fallecido Néstor Kirchner y a la presidente de escapar hacia la Patagonia a lucrar con la 1050 durante el último proceso militar.

Se quejó de la intolerancia y la soberbia de la presidente y los funcionarios que se “creen dueños de la verdad”, eso es inaceptable en una democracia remarcó el camionero: "hay hombres y mujeres que necesitan diálogo e intercambiar ideas" y que las soluciones "no sean impuestas y que solo las tome el Gobierno" remató el camionero en otro tramo de su discurso.

Ganancias, una deuda social


Por Fabián Rapolla

El impuesto a las ganancias de los trabajadores, se encuentra, una vez más en el ojo de la tormenta. Es el estandarte de batalla de Hugo Moyano. Es su mérito haber trascendido a la sociedad con esta temática, involucrándola en su disputa con el gobierno.
La bandera que tomó el líder de la CGT para convocar a sectores diversos, que hartos de la política sesgada y  abusiva del ejecutivo, han cerrado filas en torno a una cuestión evidentemente sensible al trabajador argentino. Es muy difícil de defender un impuesto que grava la fuerza de trabajo de las personas y equipara ello a la utilidad que obtiene una empresa. Es de estricta justicia social considerar al salario como la justa retribución que recibe el trabajador por la labor realizada. Gravar el trabajo, es socavar los cimientos de construcción equitativa de una sociedad. Es no respetar a millones de personas que a diario entregan su esfuerzo, a cambio de un salario que les permita vivir dignamente.
 Ya de por sí, con la inflación reinante y el altísimo impuesto al valor agregado, el salario sufre un menoscabo importante. Ni siquiera se trata de mínimo no imponible. Se trata de que en una sociedad con justicia social, el gobierno nopuede sostener un régimen que termina perjudicando  a los más desprotegidos del andamiaje socioeconómico
¿Como puede ser que los inversores de títulos públicos  y los ahorristas de plazos fijos no paguen ganancias? ¿Desde cuando, en los parámetros de una sociedad justicialista,  la fuerza de trabajo es considerada una renta empresarial, sujeta a tributación? Para el gobierno es una caja más.
Por eso, Juan Manuel Abal Medina dice que es gorilismo defender a los trabajadores que tributan. Claro, es una caja importante, muy importante; a la que aportan alrededor de dos millones de trabajadores. Asimismo, se producen injusticas difíciles de entender como el hecho de que un trabajador que tributa ganancias no tiene derecho a percibir las asignaciones familiares. Inconcebible.
Este modelo hace agua, cada vez más. Si el 81 por ciento de los trabajadores no tributa es porque gana menos de cinco mil doscientos pesos. Salario, que con la inflación anual no permite llevar, precisamente una vida muy digna. Está claro entonces, que luego de ocho años el único bolsillo que se ensanchó fue el  de La Cámpora y compañía.
El impuesto a las ganancias es símbolo de la lucha desatada entre el gobierno y la CGT. Gobierno que saca a gendarmería a la calle para reprimir manifestaciones de trabajadores. Gobierno que se llena la boca con inclusión y políticas para todos pero que socava la capacidad adquisitiva y de ahorro de la gran masa de asalariados, a través de una política abusiva de tributación, casi asfixiante para los sectores de más bajos salarios.
El trabajador ha pasado a ser una fuente más de recaudación impositiva. El impuesto es claramente ilegitimo ya que la ganancia no es producto de una cosa sino de la fuerza de trabajo aportado, por lo que no puede ser equiparada al enriquecimiento que genera una actividad empresaria o lucrativa. Se trabaja para vivir. Al gravar el salario se está imponiendo tributo a la necesidad de vivir.

Pero el  kirchnerismo, ciego y corrupto, hipócrita y negador,  necesita seguir recaudando para sostener sus estructuras de poder, alimentadas en la horda desesperada del egocentrismo mesiánico.  Los peronistas creemos en los fundamentos plasmados en la constitución de 1949. Es dable recordar a esta gente que gobierna, lejos del peronismo ya, lo que la mencionada Carta Magna, refería respecto al trabajo:
 Articulo 37: “Decláranse los siguientes derechos especiales: I.- Del trabajador: 1.-Derecho de trabajar: el trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades espirituales y materiales del individuo y de la comunidad, LA CAUSA DE TODOAS LAS CONQUISTAS DE LA CIVILIZACION Y EL FUNDAMENTO DE LA PROSPERIDAD GENERAL, de ahí que el derecho a trabajar debe ser protegido por la sociedad, CONSIDERANDOLO CON LA DIGNIDAD QUE MERECE, y proveyendo ocupación a quine la necesite. 2.-DERECHO A UNA RETRIBUCION JUSTA: siendo la riqueza, la renta y el interés del capital frutos exclusivos del trabajo humano, la comunidad debe organizar y reactivar las fuentes de producción en forma de posibilidad y GARANTIZAR AL TRABAJADOR UNA RETRIBUCION MORAL Y MATERIAL QUE SATISFAGA SUS NECESIDADES VITALES Y SEA COMPENSATORIA DEL RENDIMIENTO OBTENIDO Y DEL ESFUERZO REALIZADO.”
Lo cierto es que con Moyano en la calle movilizándose, junto a Barrionuevo, están obligando al gobierno a afrontar el tema de ganancias. Si lo eluden, el reclamo popular crecerá. El moyanismo forzó al gobierno, a definirse con este tema. La presidenta, salió a rechazar cualquier negociación al respecto. Está claro, que esta vez al gobierno, le tocó perder. Porque un  gobierno popular, no juega con el bolsillo de su pueblo.
Gobierno de las políticas inclusivas, pero que en los hechos, gobierna desde la intolerancia y condena y persigue al que piensa diferente.  Hoy le toca a la CGT y sus dirigentes,  perseguidos y denunciados penalmente. El kirchnerismo, cultor del resentimiento más exasperado, se muestra tal cual es. La defensa del trabajo y de los trabajadores es la razón de ser del peronismo. La CGT, columna vertebral del movimiento, lo tiene claro. Y si bien no deja de subyacer en esta disputa un duelo de intereses y resquemores personales, lo cierto es que Moyano y sus aliados cuentan con una ventaja: la justica del reclamo.
En este momento viene a mi una maravillosa frase del General Perón:” Cuando los pueblos se deciden a la lucha suelen ser invencibles… “

“El estado soy yo” (Luis XIV año1638-1715) (Cristina Fernández año 2012)


 Por A. La Plaza

Fue realmente impactante cuando Cristina casi entre histriónicos sollozos dijera:” A partir de ahora los jueces me tendrán que procesar a mi, pues no permitiré el uso de la gendarmería para solucionar conflictos locales”.
Amenaza, confiesa, afirma, desde ese célebre discurso antisindical, antihuelguista, antiobrero, antiperonista y sobretodo, antidemocrático, que los jueces federales no podrán disponer más de las fuerzas de seguridad sino hasta donde ella lo permita

Esta es la más evidente demostración que confunde al Estado con el Gobierno y lo que es peor aún, a este último con su propia persona, olvidando todo criterio republicano.

El concepto de autoridad, que  se acredita en aquella frase, es que para ella,  significa la indivisibilidad del Poder, debiendo entenderse, que no acepta regla alguna que lo limite y que, además, dicho poder, se identifica con quién lo ejerce, como si le correspondiera en propiedad, retrogradando al derecho constitucional vigente, a un estado anterior a Montesquieu, no sólo a aquel que escribiera “El Espíritu de las Leyes”(1748) que ya por entonces lo dividía en tres, sino al de “Las Cartas Persas” (1721) en las que se farsa del “Rey Sol” o sea Luis XIV por llevar al absolutismo a su cenit, resumido en la famosa frase del título de este artículo “L´etat c´est moi”.

No existe para la ciudadana en ejercicio del Poder Ejecutivo de la Nación Argentina ninguna atribución del Poder Judicial que ella este obligada a cumplir si no quiere o no se le antoja.

Esta frase y esta voluntad absolutista ya tenían antecedentes en los aproximadamente 18 fallos de la Corte Suprema de Justicia que con sentencia firme (Procurador de Santa Cruz, previsionales, ambientalistas, etc.) no cumple, simplemente porque decidió ignorarlos en virtud de que la obligan a dar marcha atrás en otros abusos o excesos, tanto de ella como de su finado marido, otrora también gobernante, de esta singular República devaluada.

El viaje y uso indiscriminado del avión presidencial “Tango” para traer desde la provincia de Santa Cruz a esta ciudad Capital a su hijo, con un costo enorme para el erario estatal, para que le hagan una operación supuestamente menor, según el diagnóstico publicitado, con un despliegue fantástico de varios helicópteros y ambulancias, así como de vehículos oficiales para trasladarlo desde Aeroparque hasta la clínica privada en que se atendió, jamás un Hospital Público, donde sólo va la plebe, es otra lujuriosa demostración al respecto.

El Art. 250 del Código Penal prevé una pena que llega hasta dos años de prisión e inhabilitación especial por el doble de tiempo al jefe o agente de la fuerza pública que “rehusare, omitiere o retardaré, sin causa justificada, la prestación de un auxilio legalmente requerido por la autoridad civil competente” (que serían en este caso los jueces).

Es evidente que la Presidente como Jefa de todas las fuerzas ya manifestó la voluntad de tipificar con su acción el mencionado delito que se llama “Violación de los deberes de funcionario público”.

Pero por si ello fuera poco, el Art. 248 fija la misma pena a los funcionarios”…que no ejecutaren las leyes cuyo cumplimiento le incumben” delito en el que también incurrirá cuando algún Juez, si se anima, le requiera el uso de la fuerza pública y ella lo niegue, lo que se denomina “abuso de autoridad”.

Descarto desde ya el ejercicio de cualquier contralor del Poder Ejecutivo por el Poder Legislativo, incapaz de juzgar no solo la capacidad de la Presidente sino la suya propia, constituida a fuerza de mayorías regimentadas.

Veremos  entonces, si alguno de los Fiscales, que son los titulares de la acción pública, recuerda el Art. 99 de la Constitución Nacional   que establece las atribuciones del Poder Ejecutivo,  fijando los límites de su actuación o los Arts. 108 y ss. que establecen las facultades del Poder Judicial, para aplicar entonces, al menos, los del Código Penal mencionados en los párrafos precedentes, o el Art. 239 sobre desobediencia, o el Art.274 sobre denegación y retardo de justicia, o la ley de Seguridad interior y todas las normas penales concordantes, sino, caeremos en cuenta de la razón en el apuro por designar a algún “soldado” o “soldada” de la Presidente como jefe de todos ellos.

El objetivo no es otro más que consagrar su impunidad y la de sus cortesanos.
Es la demostración de que el Estado es “Ella” con lo que regresamos institucionalmente al siglo XVII  cerrando el círculo al procerato de “EL”, que es su inventor, en este inagotable y fatigoso “relato”.