miércoles, 23 de mayo de 2012

Nace un espacio de pensamiento


Quienes hacemos el BIP, comunicamos el nacimiento del Instituto Progra- matico para la Unidad Nacional (IPUNAC).

El mismo es un centro dedicado al pensamiento estratégico, que traba-jará detrás del ideal de la unidad nacional, la que supone la elaboración de políticas de Estado, que se piensen para plazos largos que abarquen más de un simple período de gobierno.


Esa intención incluye la necesidad de diálogo con sectores de diverso pensamiento, poniendo lo programático por encima de lo ideológico, y la vocación patriótica y la búsqueda del bien común por sobre todo lo demás.

Formamos el núcleo fundador del Instituto, Juan Archibaldo Lanús, Ricardo Auer, Mariano Rovatti, Pablo Anzaldi, Orlando Novara, Daniel Panaro y Fabián Rapolla.




Panorama actual anticipando el futuro


Por Ricardo Auer


EL BUEN GOBIERNO
Algunos caracterizan a un buen gobierno por la creación de empleo en el sector privado, en forma sustentable y con mejoras objetivas de la educación popular. Otros lo hacen por la masa de dinero que llega al pueblo para un consumo generoso. Al primero lo llamamos desarrollo económico y social. Al segundo crecimiento económico con escasa y limitada distribución social. El primero puede tener ciclos de mayor o menor crecimiento de la economía, pero su núcleo duro consiste en avanzar, a mayor o menor velocidad, con rumbo a agregar mayor valor a bienes y servicios, y con creciente nivel de conocimientos de toda la población. La doctrina que lo sustenta sólo puede vislumbrarse a mediano plazo y exige un esfuerzo complejo de articulación entre actores institucionales, políticos, culturales, estatales y privados. La dirigencia debe tener gran prestigio para explicar sus fundamentos y capacidad didáctica para sostenerlo en épocas malas (que inevitablemente siempre existen). El segundo se visualiza por la satisfacción inmediata, pudiéndose sostener con un consumo adecuado a cada nivel económico: asistencialismo + celulares baratos + futbol para todos, para los más humildes y moderna tecnología y viajes al exterior baratos para los de mayor ingreso económico. Su sustentabilidad depende de factores externos: petróleo o soja abundante y de bajo costo, con altos precios internacionales. No requiere la articulación de consensos internos y es cortoplacista por excelencia. Cada uno puede eligir lo que es un “buen gobierno”.

EL ACTUAL “MODELO” MUESTRA SIGNOS DE AGOTAMIENTO
El agro (y la soja en particular) es el motor central del actual modelo. El dólar congelado, la alta inflación y los bajos rindes de soja y de maíz (por la sequía) muestran para el 2012 un escenario de escasez. Los productores recibirán una menor renta, a lo que se le sumará la presión impositiva (nacional, provincial y municipal), motorizada por la inflación de costos del sector público. Las provincias no reciben los fondos coparticipables del gobierno nacional y las municipalidades aguantan con lo que tampoco les llega. Reflejo de todo ello es el “parate” de la obra pública en todo el interior del país.

La falta de competitividad externa está haciendo estragos en las economías regionales, lejanas a la zona núcleo, a las que se les hace cada vez más difícil exportar por el incremento de sus costos en dólares, sin posibilidades de trasladarlos a los precios de exportación.

Toda la producción agropecuaria y agroindustrial ya no alcanza para financiar el gasto público, desbordado por factores estrictamente políticos cortoplacistas. Las trabas a la importación son el reflejo de la crisis de divisas. La clase media (que es la que consume) tiene la percepción, que sus ingresos del 2012 son más bajos que en 2011, provocada por una merma en el poder de compra, a causa de mayores tasas en diversos tributos municipales y provinciales, aumento de diversos servicios personales, la incertidumbre tarifaria y la relativamente alta inflación.

El cambio constante de las reglas de juego genera incertidumbre  que se refleja en la caída sistemática del superávit fiscal y en la falta de inversión en el sector privado. La creación de empleo en los últimos 3-4 años ha sido fundamentalmente en el sector público, lo que demuestra que los fundamentos del modelo de desarrollo son débiles. Si bien en el 2011 hubo alto crecimiento económico, la inflación, mas la falta de política energética y también la desaceleración económica mundial, están produciendo el agotamiento del modelo actual. La industria ha entrado en su fase descendente. La producción de manufacturas en 2012 es la mitad del de 2011. El año pasado fue de entre +6% y +7% en todos los sectores menos el automotriz, que anduvo en +18%. Este año todo lo que no es automotriz promedia entre el +3% y +4%, y lo que es automotriz todavía es impreciso, en una franja que va hasta +8%. Mucho dependerá de Brasil, que tiene un 1er. semestre complicado y está devaluando su moneda.

La clase media (que es la que consume) tiene la percepción, que sus ingresos del 2012 son más bajos que en 2011, provocada por una merma en el poder de compra, a causa de mayores tasas en diversos tributos municipales y provinciales, aumento de diversos servicios personales, la incertidumbre tarifaria y la relativamente alta inflación.

INFLACION: No hay un consenso nacional sobre las causas de la inflación. Tiene razón el oficialismo cuando atribuye como una de las principales a la “puja distributiva”. Sectores monetaristas la atribuyen a una sobreoferta de dinero, frente a la cantidad de bienes ofrecidos. Determinar las causas es importante, porque constituyen el punto de partida del relato, de la visión con que se gestiona la “res pública”.

El problema de las visiones “idealizadas”, con esquemas rígidos preconcebidos, es que ambas chocan con la realidad. Si hubiese una libre competencia real y efectiva del mercado de bienes y servicios, entre ellos el laboral, sería posible pensar que la relación de bienes y de masa monetaria tenga una importancia destacada. Pero en la realidad eso no ocurre en lo más mínimo. Los mercados están regulados, tanto por el Estado como por los grupos que ejercen una posición dominante de cada mercado sectorial. YPF controla el 66% del mercado de gas en garrafa y combustibles. Es la que fija los precios. Los supermercados son otro ejemplo y así hay varios. Además tenemos una masa de habitantes que no entran en el “mercado”, ni son empresarios ni asalariados; sobreviven en negro; se ocupan de las “sobras” que otros dejan.
Quien domina un espacio está ejerciendo un poder, para sacar ventajas con respecto a otros sectores. El Movimiento Obrero Organizado -MOO- tiene una larga tradición de negociación, para ejercer la defensa de su sector, en orden a mantener o mejorar su posición relativa en el mercado. Pero hay muchos otros sectores que no tienen esa posibilidad: los jubilados, los sectores profesionales autónomos no agremiados, la gran masa de obreros y empleados en negro y otros sectores de servicios. El comerciante siempre tiene el arma de “remarcar los precios”, aunque sea a costa de vender menos. La dispersión malsana de los ingresos, que no respeta esfuerzos y estudios realizados, trae además un profundo resentimiento social, que aumenta la tensión cotidiana.

Algunos tienen ventajas marginales positivas, como ser algunos funcionarios del Estado (en el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial) que han conseguido incrementar sus sueldos en el orden del 100 % en menos de 2 años. O sectores de jubilaciones de privilegio.

EL OFICIALISMO: ha comenzado a transparentar públicamente su nerviosismo sobre la declinación de la actividad económica, que deteriora las cuentas públicas, apelando, una vez más, a endosar las “culpas” a la caída económica en todo el mundo y a la crisis europea (“se nos cayó el mundo encima”), como si  los demás países tendrían que, además de resolver sus propios problemas, preocuparse que nada nos falte a los argentinos y que la soja siga a buen precio. El infantilismo adolescente argentino es patético. Todavía no se llegó a decir, que la crisis externa se habría creado para ejercer una política destituyente hacia el gobierno nacional y popular.

No hay duda que el oficialismo, mientras trata de mantener un discurso escapista de corte nacionalista, comienza a transitar un camino corrido hacia la derecha, es decir de ajuste de variables, entre ellas la de la inflación. La “sintonía fina” se ha transformado ahora en “sostenimiento de la inversión”, mientras sigue lenta e inexorablemente la fuga de capitales.  Se reconoce que vendrán tiempos difíciles, pero nada se indica sobre los errores cometidos y como debe corregirse. En las actuales circunstancias, y a falta de un librito doctrinario propio,  se apela, siguiendo los preceptos de la derecha neoliberal, a que la variable de ajuste sea el salario. Por ello se felicita a UPCN por haber logrado un 21% en la paritaria, frente a una inflación del 30%. Los “centauros” tuvieron que huir frente a la propuesta de los “lápitas” gubernamentales: echar gente o bajar salarios. Esa es la realidad, aunque se la simule de otras formas.

Otros hechos más que destacados son los empresarios pro-K que están cayendo en desgracia. Ya son una legión. Se trata de otra nueva doctrina K: a los amigos ni justicia. Es decir, pérdida o declinación de sus negocios: Repsol, Eskenazi, Brito, Midlin, Cirigliano, ……… y por último, Carlos Blaquier (Ledesma).  No hay amigos ni lealtades permanentes; sólo hay intereses permanentes.

La recatada “rebelión” de Scioli refleja también un hartazgo de los intentos hegemónicos de la religión fundamentalista en que se ha convertido el cristinismo. Cualquier disidencia, sea ésta, peronista, progresista, kirchnerista, gremialista, municipal o provincial, es considerado una herejía destituyente o antipatriótica. Demasiado grotesco, aunque tolerado, hasta ahora.

ESCENARIO SINDICAL - CONFLICTIVIDAD  EN ALZA. Como constante a lo largo del tiempo se ha intentado minar el poder de negociación del MOO por parte de algunos gobiernos ó por los grupos concentrados de la economía, mediante su división a los efectos de debilitarlo. De hecho tenemos hoy 2 CGT (Moyano y Barrionuevo) y 2 CTA (Miceli y Yasky). La novedad es que ambas CGT serían, aparentemente, opositoras.

Para compensar esto, el oficialismo intenta crear una CGT “tolerante”  con la “mala” situación económica. Esto no es fácil en épocas inflacionarias y cuando comienza a haber algunos despidos. Pues ningún dirigente se suicida, jugando a menos. Todo recambio político en la cúpula de la CGT estará marcada en esa simple premisa.

Muestra de ello es el nervioso ataque, masivo y generalizado, por parte de la Presidente a toda la dirigencia sindical, tratando de intimidarlos por su supuesta “riqueza” personal; lo cual tuvo varias réplicas, de diverso calibre.

Además se constata un aumento del activismo de base, motorizado por la izquierda del PO y del MAS, que pelean su lugar en las Comisiones fabriles, lo cual obliga a las conducciones sindicales a endurecer su discurso y sus reivindicaciones. Nótese que esas opciones de izquierda han avanzado sobre espacios claves del transporte (Subte, Ferrocarril Sarmiento) lo cual presupone un “poder de fuego” (potenciación de los reclamos por caotización del transporte de personas) al estilo del poder que tiene Moyano sobre el transporte en general (de combustible, de residuos urbanos , de carga de granos de exportación y carga general.

El escenario es de mayor confusión y de poca posibilidad de conducción por parte de algún sector, incluyendo al estado mismo. Cada sector industrial o de servicios va a estar sometido al poder propio de cada sector sindical, con un poder declinante por parte del Ministerio de Trabajo.

Si se llegara a politizar algo más la situación podría haber una convergencia sindical entre los diversos sectores; una especie de “semi” unidad en la acción entre sectores de la CGT y de la CTA. El peor escenario oficialista sería que a ello se sumara un acuerdo táctico con diversos Movimientos Sociales que no gozan del beneficio clientelar del gobierno. Una acción conjunta, podría ser declarada, ya no solo “una metodología salvaje para desestabilizar”, sino “una extorsión permanente”, plausible de ser calificada como penalmente imputable de acuerdo a la “preventiva” ley antiterrorista recientemente aprobada.

JUBILADOS: Cuatro década atrás había 10 trabajadores aportantes por cada jubilado (10:1). Hoy la relación es 1,5:1. Los haberes jubilatorios menos las contribuciones tienen un déficit que ronda los $ 20.000 millones por año. Probablemente crezcan por falta de generación de empleo genuino y por la inflación. La correcta estatización de las AFJP en el año 2008, permitió robustecer el Fondo de Sustentabilidad de la ANSES. Pero con ese fondo hoy se pagan: la asignación universal por hijo; las netbook que se distribuyen en las escuelas; el programa LCD (televisores) para todos y además la ANSES le presta dinero al Tesoro Nacional que lo empapela con “pagarés”. Se podría pagar más a los jubilados si aquellos planes se sustentaran con otros recursos del Estado.  Concurrentemente el Fondo de la ANSES ha perdido en las últimas semanas unos US$ 500 millones por caída del valor de las acciones de las principales empresas del país que se encuentran en su poder (efecto YPF).

ESCENARIO DE CONFLICTIVIDAD SOCIAL Y DE INSEGURIDAD
Un conflicto que pasó casi desapercibido de los medios ha sido la renuncia (luego rechazada por la Presidente) del Viceministro de Seguridad, Cnel. Berni. El gobierno sabe que el escenario futuro estará frecuentado por episodios de conflictividad social y de inseguridad ciudadana en general. De allí la presencia de dicho profesional en ese cargo. Es que es necesario crear lazos de camaradería con las FFSS, garantizando que éstas actúen en tiempo y forma. Para ello debe garantizarse salarios y medios adecuados a la nueva etapa, donde la baja de efectivos puede ser de vital importancia.

Consecuentemente con ese escenario conflictivo, en los últimos meses se ha promulgado una ley antiterrorista y se ha iniciado un recorte del accionar de las “hinchadas unidas” y de las “barras bravas” del futbol. Habrá un seguimiento más detallado, inteligencia mediante, de todos y cada uno de los conflictos que puedan producir una reacción en cadena. Un Chernobyl social, como dice un amigo.
Frente a tantos problemas, el oficialismo tendrá dos caminos: afrontar los problemas, abriendo el diálogo al resto de la comunidad política; o bien proseguir su tarea de diversión y de división, apostando a que su hegemonía sea suficientemente fuerte como para manejar en solitario la situación, apelando cada tanto a la “varita mágica”, que con un seco golpe “de efecto mediático”, haga desaparecer algún vestigio de mal humor social. Tal vez la “doctrina Harry Potter” tenga la varita cansada de tanto esfuerzo creativo y ya los “malos de la película” comiencen a rodear la escuela Hogwarts. Podrían tener la necesidad de llamar también a Lord Voldemort, que fue el mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos.

Inseguridad: drama y desafío


por Mariano Rovatti

El auge de la delincuencia se halla firme, registrándose hechos graves a diario, con altas dosis de violencia, más allá de ser o no registrados por la opinión pública. 
Para encarar el problema, no debe caerse en falsas antinomias en su debate público, entre el garantismo y la mano dura. Sin tinturas ideológicas, el Estado en sus distintos niveles debe promover una serie de modificaciones, y convertirlas en una política de Estado.



Desde los niveles de conducción política, debe promoverse la revisión de las leyes de fondo, la reforma de la legislación procesal, dotar al Poder Judicial de los recursos necesarios, reformular los criterios jurídicos de numerosos magistrados, jerarquizar moral, económica y técnicamente a las fuerzas policiales, trabajar en conjunto con las ONGs especializadas en función de prevenir el delito, reestructurar los sistemas carcelarios, y mejorar la infraestructura urbana para evitar la proliferación de delitos y la impunidad de quienes los cometen.

Para resolver el problema, toda el Area Metropolitana de Buenos Aires debe ser considerada como un único territorio, participando de la decisión, las autoridades de la Nación, la Ciudad Autónoma y la Provincia de Buenos Aires.

Frente a las novedosas formas del delito, hay que animarse a llevar adelante –o al menos estudiar- algunas soluciones creativas. Por ejemplo: designación de fiscales y comisarios con participación popular, previa selección del Ministerio correspondiente; y la implementación del juicio por jurados, previsto en la Constitución, con participación del 50% de legos y el 50 % de abogados.

Para todo ello, hace falta que la dirigencia argentina actúe con grandeza, idoneidad, creatividad, y visión de futuro.


El atril de la palabra oficial


por Orlando Novara

La postal de nuestra presidenta Cristina Kirchner parada frente al atril predicando casi cotidianamente sobre los temas más diversos, podría ser la imagen más representativa de su gestión de gobierno. A ella le gusta hablar y lo hace bien. Incluso cuando apela a sus informales ocurrencias que no por estudiadas dejan de parecer espontáneas. 



En materia discursos presidenciales hace ya tiempo que a batido todos los récords. Pese a ello se filtra una profunda limitación. Elocuente pero solitaria, prolífera y unilateral la palabra oficial es más bien monárquica: exige silencio, reina pero no dialoga.

Las exposiciones presidenciales están cuidadas hasta el último detalle incluido el público aplaudidor que accede a la Casa Rosada; una pléyade de funcionarios y allegados que religiosamente cumplen con un rito que ahora, como en Angola, también se empezó a trasladar al exterior. Para que estas disertaciones no sean, como son, una mera puesta en escena, deberían estar seguidas de una interlocución no condicionada con periodistas. Las preguntas de estos aquí y en cualquier lugar del mundo reflejan a la sociedad en sus legítimos interrogantes frente a lo que se propone.

Salvo situaciones excepcionales y/o episódicas el pueblo en estas situaciones interroga y dialoga con el poder a través del periodismo, del mismo modo que delibera y gobierna a través de sus representantes. El intercambio libre y fluido de la prensa con aquellos que gobiernan, posibilita ampliar y profundizar sus argumentos pero, también, puede poner a prueba la solvencia y sustentabilidad de sus relatos. Y es esta última la razón por la cual los Kirchner jamás toleraron una conferencia de prensa. Su secretismo es de alto voltaje y explica porque ni siquiera realizan reuniones de gabinetes con sus propios ministros.
Ese rechazo casi visceral a las conferencias de prensa los Kirchner la traen desde que gobernaban Santa Cruz, una provincia en la que a lo largo de los años lograron colonizar la prensa oral y escrita. Con el dinero público de la publicidad provincial hasta pudieron montar un diario local. Colocaron al frente del mismo a su chofer de confianza y lo usaron como medio de difusión y propaganda de su gestión bloqueando cualquier voz disidente. El rédito de la experiencia los marcó para siempre. Para ellos los hombres y mujeres de prensa son poco menos que mercenarios y confunden el periodismo con la propaganda.

Pero el periodismo, a igual que la democracia, aunque goce de imperfecciones es un componente sustancial de la misma y ninguna sociedad moderna puede soslayarlo. Los nutrientes que les da vida son la libertad de expresión y el espíritu crítico. Este último puede coincidir o no con las afirmaciones que emanan del poder y es por ello que puede interpelarlo. La esencia de la propaganda, en cambio, por definición es apologética. Se limita a mejorar las bondades de la palabra oficial aun cuando esta desvirtúe la verdad.
     
En un reciente programa televisivo un centenar de periodistas denunciaron a viva vos su derecho a preguntar. Un hecho bochornoso para el gobierno pero que, por supuesto, no se ha dignado contestar. Las preguntas, sin duda, molestan al gobierno, pero mucho más le preocupa las denuncias e investigaciones que sin libertad, para la prensa y los medios de comunicación, tendrían mucha más dificultades para salir a la luz. Justamente por eso aunque aún es posible el ejercicio de la libertad de expresión, también es cierto que el Poder Ejecutivo hoy la está condicionando y amenazando por distintos mecanismos.

Aunque sea muy conocido no está de más recordar que tanto las emisoras televisivas como las radiales no cobran a los usuarios sus servicios de un modo directo sino que lo hacen a través de la publicidad. Las publicaciones, de la misma manera, casi nunca cubren sus costos por el precio de tapa de los diarios y revistas. Para los medios de comunicación, entonces, los ingresos publicitarios son como el oxígeno y es por allí por donde se los condiciona.

En el 2011 los gastos por la publicidad oficial alcanzaron los 350.000.000 de dólares. Esta cifra sin precedentes, a igual que la de los años anteriores, la administra el gobierno en su favor pero la pagan todos los argentinos sin distinción (tanto los que los votaron como los que no) porque se cubren con partidas del presupuesto nacional. La distribución arbitraria y discrecional de esta enorme pauta publicitaria oficial es la que les ha permitido crear varios grupos multimedia propios, subordinar a otros preexistentes y castigar o procurar ahogar a quienes no se allanan al relato de la palabra oficial.  

Los grupos mediáticos del oficialismo reciben el 98 % de los ingresos publicitarios de la pauta oficial contra el 2% otorgado a los medios opositores como el Grupo Clarín, La Nación y editorial Perfil. El conjunto de estos tres  últimos reciben ingresos de publicidad pública 10 veces menor que el uno de los multimedios oficialistas (Szpolski-Garfunkel). Estas diferencias no son nada desdeñables si se considera el enorme peso que tiene el Estado en las cuentas publicitarias. Más aún si se tiene en cuenta que los gastos del kirchnerismo en el rubro aumentaron 30 veces desde el año 2003.
Como consecuencia de lo dicho la concentración de medios K en la grilla de la radio y la televisión es numerosa pese a que no dejan de victimizarse como acorralados por las aspiraciones “destituyentes” de los medios de comunicación. De las 15 radios AM con alcance la única opositora es Radio Mitre. Continental mantiene su independencia, El Mundo y Rivadavia conservan cierto grado de ambigüedad y el resto manifiestan dentro del variopinto universo K.

Otro tanto sucede con los canales progubernamentales donde además de la Televisión Pública y Encuentro, con mayor o menor énfasis están Telefé, Canal 9, Crónica TV y Canal 26. América TV y 24 transitan un espacio de mayor equidistancia y en la oposición lisa y llana actúan las cuatro señales del grupo Clarín (Canal 13, TN, Metro y Magazine) Por supuesto que en lo que a audiencias efectivas se refiere la influencia de la cantidad de medios a favor o en contra del gobierno no es lineal.

Justamente en la pelea por esa audiencia la última conquista del manejo informativo K fue la adquisición de varios medios del Grupo de Hadad. Entre otros C5N, el segundo canal de noticias del país y la compra de cinco señales radiales que incluyen a Radio 10, una emisora que acredita un fuerte liderazgo. Hadad venía haciendo equilibrios en su relación con el gobierno (que lo acusaba de apoyar a Scioli) y recientemente había sufrido un duro percance. Emisarios del poder lo obligaron a “cortar” y censurar en vivo un reportaje que Longobardi hacía a Alberto Fernández, luego de una crítica de Jorge Asís a la presidenta.

En la operación por 49 millones de dólares intervino Cristóbal López, un empresario del juego de Santa Cruz, históricamente protegido por Néstor Kirchner en la obra pública de aquella provincia. Propietario de 25 salas de juego (14 casinos y 11 tragamonedas) López ampliaría luego sus negocios a ámbitos tan diversos como el petrolero, bancario, el sector agropecuario y el del transporte entre otras actividades. Una autentica promoción de la “burguesía nacional”, seguramente nos dirá el relato.

Manejando a su antojo la pauta publicitaria oficial el gobierno también se procura un trato preferencial en las publicaciones, extendiendo su influencia a diarios como Página 12, Ámbito Financiero y Crónica o a través de grupos empresarios como el de Vila- Manzano, el de Electroingeniería , Moneta y el de Szpolski. Este último además de controlar Canal 23 y Radio América, saca los diarios Tiempo Argentino, El Argentino y Miradas al Sur. Es propietario, también, de las revistas 7 Días, Ventitres, News Week y Forges, entre otras.

Otro de los recursos utilizados para controlar y condicionar a los medios es la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) que aplica las restricciones  normativas solo a los medios opositores y hace la “vista gorda” con los medios que los apoyan. Dada la potestad que el organismo tiene sobre el otorgamiento o concesión de licencias, un mecanismo de control paraestatal arbitrario, es el de no desaprobarlas ni aprobarlas. Se mantiene así a los adjudicatarios en un limbo legal que los debilita y hace altamente vulnerables al chantaje en materia informativa.

Por supuesto que reconocemos el derecho de este gobierno como el de cualquier otro a ser apoyado en su gestión por quien quiera hacerlo y más allá de los canales formalmente oficiales como la Televisión Pública, el Canal Encuentro; Radio Nacional, Agencia Télam y otros medios. Lo objetable es el uso discrecional y tendencioso del dinero público que se ampara en la ausencia de una Ley que regule un uso equitativo de la publicidad oficial. Se  debe, además, reglamentar, para que no sea letra muerta, el Decreto 1172/03 de acceso a la información pública, que obliga a los funcionarios a dar la información requerida.
La política como instrumento de mediación y arbitraje de los intereses que anidan en la sociedad necesita de una información no sesgada y al alcance de todos. Aunque la última palabra siempre sea de la justicia, es saludable que la investigación periodística indague sobre lo que el poder y su propaganda quieren ocultar. Cada vez es más imprescindible desnudar los artilugios del doble mensaje que articulado en torno a causas justas oculta objetivos que son inconfesables. Los controvertidos temas como el de Papel Prensa y la Ley de Medios deberían ser abordados desde esta perspectiva pero exceden a esta nota.

La ausencia de transparencia y discrecionalidad en el manejo de la pauta de la publicidad oficial; la creación, coaptación y concentración de publicaciones, radios y canales y; la inequidad de organismo de control (AFSCA);  no son hechos aislados. Responden a una clara estrategia comunicacional del gobierno que apunta a monopolizar la palabra en un sentido restrictivo y excluyente. Son caminos diversificados para ese único propósito que nace en el atril de la palabra presidencial: la intención de no dialogar. Ese silencio que el aplauso del elenco estable que la acompaña a todos lados ni tapa ni puede disimular.

La vocación presidencial por el monologo y la clase magistral acompañado por el rechazo a la pregunta periodística es, por lo tanto, algo más que un estilo de la palabra oficial. Es el punto de partida de una voluntad que se bifurca en múltiples atajos a través de los cuales el gobierno quiere condicionar, opacar y limitar la libertad de expresión. Un objetivo que parece imprescindible  para encorsetar la realidad en los estrechos parámetros de un relato que no se compadece con la misma, o que quiere inventarla. ¿Cómo en el INDEC?

Noche de reencuentros


El lunes 7 de mayo, celebrando un nuevo aniversario del nacimiento de María Eva Duarte de Perón, se presentó el Secretario General de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano en una cena organizada por FARO, Causa Argentina y la Peña Eva Perón, agrupaciones que revistan en el peronismo opositor al gobierno nacional. 


Acompañaron a Moyano varios dirigentes sindicales como Julio Piumato, Omar Plaini y Schmidt. Entre los asistentes, se destacó la presencia de Juan Archibaldo Lanús, Abel Posse, Héctor Flores, Emilio Mondino, Andrés Poggi, Mario Cafiero, el bombista Carlos Tula y los periodistas Roberto Di Sandro y Carolina Perín. 

Tras la bienvenida dada por Pascual Albanese, Carlos Valenzuela y Octavio Frigerio, con discursos de contenido contrario al gobierno nacional, el dirigente camionero hizo uso de la palabra. 

Moyano alertó sobre las oportunidades que está perdiendo la Argentina, y que sí aprovechan los países vecinos. Pese al crecimiento económico de los últimos años, los pobres siguen siendo pobres y los que no tenían vivienda siguen sin tenerla, lamentó. 

Nos quieren hacer creer que hicieron el milagro alemán, manifestó relativizando algunos logros mostrados por el gobierno de Cristina Fernández. ¿Quién va a salvar a los trabajadores si no es el peronismo?, se preguntó, agregando luego ¿No habrá llegado la hora de que un trabajador gobierne la Argentina? 

Finalmente, y tras un mensaje de tono peronista ortodoxo, destacó la defensa del derecho a la vivienda digna, como base para la justicia social, y la verdadera protección de la familia. 

Observando la concurrencia, y recordando el posicionamiento político de los asistentes, algún comensal comentó con ironía, acá hay compañeros que hacía ocho años que no se besaban… 

Todo cambia


Por Fabián Rapolla


Todo cambia. La sucesión de acontecimientos que constituyen hoy el devenir sociopolítico argentino demuestran la necesidad de crecimiento real y global. Es una demanda contundente dela población. De los tiempo actuales. De la gente, cansada de esperar. No podemos seguir retrasándonos. Se crece con políticas a largo plazo, donde los gobiernos son actores secundarios de una obra mucho más grande que ellos, la Patria. A esta altura es claro que,  esto, no resulta materia de preocupación para estos gobernantes.  Ya dijera Perón que no se vence con violencia, se vence con inteligencia y organización. Recursos que hoy no parecen sobrar en la dirigencia política en general. Este gobierno, de discurso violento, refractario a todo opinión distinta, virulento, miope y demagógico,  ha demostrado que es solo un mal y engañoso administrador de la cosa publica. No un generador de políticas serias.

Esta sociedad grita por desarrollo. Es un momento para aprovechar. El modelo peronista de desarrollo es el de la comunidad organizada. Este “modelo” que hoy se nos pretende imponer, es una farsa, un modelo junta cajas y consumista. La Comunidad se desarrolla a través un plan nacional, no a partir de las necesidades personales de los miembros de un gobierno. La comunidad organizada es la realización plena del peronismo y la Nación. El modelo nacional se sostiene con políticas de estado. Estas nos llevan al crecimiento equilibrado y generalizado a través del tiempo. La crisis energética, la sinrazón ferroviaria, los enormes bolsones de pobreza, la desocupación y el trabajo en negro, la ausencia de una industria nacional competitiva a nivel mundial, la ausencia de organización en la seguridad ciudadana, son el triste resultado de una política que desde hace décadas mira su propio ombligo.

Hablamos de políticas de estado;  hablamos de políticas jerarquizadas en lo institucional, políticas continuas, permanentes, que no se interrumpen. En primer lugar el desarrollo industrial a través del establecimiento de diversos polos productivos. Esto, de por sí, lleva a proporcionar la distribución y explotación de riquezas y el abanico demográfico nacional. Inversiones extranjeras y fundamentalmente una política contundente de créditos blandos para fomentar la nueva industria nacional y de capitales mixtos.  Hoy se combate la importación a través de medidas apresuradas, con el único fin de obtener un superávit comercial, como siempre, basado en el proveedor modelo agro exportador. Pero de industria, ni hablar.

Paralelamente, es imperioso terminar con la pobreza. Ya hablamos en la primera edición, de la necesidad de erradicar este mal estructural. El modelo de subsidios y distribución prebendaria está agotado. Las elecciones pasan pero el hambre queda. Determinar un esquema social general, a través de equipos profesionales, planes de vivienda accesibles y /o gratuitos e inserción laboral sostenida son algunos de los engranajes de este complicado mecanismo,  tendiente a poner a los pobres en un lugar de completa dignidad, para que, justamente, dejen de serlo.

Política educativa, con una reformulación de planes de estudios  acorde las necesidades sociales en todas las áreas. Fuerte incremento del presupuesto con mejoras edilicias, modernización del material de trabajo y jerarquización de sueldos docentes. En las políticas educativas se deberá tener en cuenta también, las necesidades de desarrollo de la Nación. Los contenidos deben aproximar a los estudiantes de todos los niveles a la discusión sociopolítica y cultural cotidiana. El crecimiento nacional puede encontrar grandes logros cuando se fomenta el pensamiento junto a la acción. El desarrollo y auspicio de las disciplinas deportivas amateurs debe ser considerado también en este punto. Los congresos pedagógicos regionales y nacionales  son uno de los instrumentos que tal vez puedan sostener este pilar de las políticas de estado.
Política de desarrollo energético. El autoabastecimiento en gas y petróleo y la exportación de hidrocarburos como uno de los factores de reubicación del país en situaciones estratégicas de poder a nivel hemisférico. Esta política resulta vital para completar el desarrollo industrial.

Política de salud. La red hospitalaria debe ser reacondicionada  conforme tecnología y equipamiento de punta. Se debe fomentar la investigación médica y científica y establecer planes de salud gratuitos,  obligatorios e integrales para el conjunto poblacional.

Política de seguridad.  Debemos repensar la funcionalidad de cada fuerza de seguridad (a través, también, de la investigación, el equipamiento y el entrenamiento profesionalizado y actualizado) considerando las nuevas modalidades delictivas, cada vez mas violentas. Se debe considerar, también, el buen aprovechamiento territorial de cada fuerza y la problemática que representa el auge y establecimiento en el país de delitos con aristas internacionales, como la trata de blancas, el narcotráfico y carteles extranjeros, tráfico de órganos y niños, atentados de grupos terroristas extranjeros.

Política exterior.  Debemos trabajar principalmente, desde el fortalecimiento del bloque regional; a su vez hay que reforzar el protagonismo en espacios como el G-20. Es fundamental la promoción cultural, turística industrial y comercial de la nación en los foros y organismos internacionales. Tender, asimismo, a que la Argentina sea partícipe necesario en la discusión de las políticas mundiales.  Para ello es importante aceitar los vínculos con el medio Oriente, con China y con los Estados Unidos. Indudablemente Malvinas debe ser agenda en  cada foro. La presión constante sombre los intereses ingleses debe ser la herramienta fundamental a utilizar, hasta llevarlos a una mesa de negociación seria. La política exterior es inclaudicable y denota la madurez como Nación.

A grandes rasgos desarrolladas, estas políticas, sostenidas en el tiempo, determinan presente y futuro, dan solidez y credibilidad interna y externa y  nos preparan para desafíos  superadores. Estas políticas evitan antinomias coyunturales y nos proyectan a los grandes cambios. Nos dan sentido de pertenencia y aumentan nuestra fé en la Patria. Nos conducen a un destino cierto, de real unidad.

Nuevo espacio político en la provincia de Buenos Aires

Recientemente, se lanzó un nuevo espacio político del peronismo disidente, el Frente Unidad Peronista (FUP), integrado -entre otros- por el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, y los diputados nacionales Francisco de Narváez, Graciela Camaño, Claudia Rucci, Carlos Brown, Alfredo Atanasof, Gustavo Ferrari, Natalia Gambaro y Alberto Roberti.

Participan también los diputados provinciales Carlos Acuña, Gonzalo Atanasof, Guillermo Britos, Mauricio Dalesandro, Rubén Eslaiman, Mónica López, Fernando Rozas y María Elena Torresi y los senadores Roque Cariglino y Nidia Moirano. El intendente Cariglino afirmó que Somos todos de la provincia de Buenos Aires y conformaremos un nuevo espacio, que no tiene límites. Convocamos a todos los que quieran sumarse, con vocación de poder. No es cierto que el peronismo sea el kirchnerismo, que no respeta al peronismo y tiene ideas destructivas. Todos los integrantes de la agrupación firmaron un documento reclamando por un Peronismo más amplio.